
La Policía Nacional ha desmantelado en la capital almeriense una organización criminal dedicada principalmente al cultivo intensivo de marihuana en interior, al tráfico de drogas a gran escala, al tráfico de armas de fuego y a otras actividades delictivas vinculadas a este tipo de estructuras mafiosas. Según fuentes de la Policía Nacional consultadas por LA GACETA, los once detenidos en la operación son todos de origen marroquí, un dato que las mismas fuentes consideran relevante para entender el modus operandi de la red.
La intervención, llevada a cabo en la madrugada del pasado martes, movilizó a más de 150 agentes de diferentes especialidades. Participaron efectivos de la Brigada Provincial de Policía Judicial —encargada de la investigación principal—, unidades antidisturbios de la UIP, miembros de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), apoyo del Servicio de Medios Aéreos y personal técnico para la identificación y corte de fraudes eléctricos. La simultaneidad de los registros fue clave para evitar la destrucción de pruebas y la fuga de los implicados.
Se practicaron un total de 23 entradas y registros domiciliarios en tres barrios concretos de la ciudad: El Puche, Los Molinos y Los Almendros. Estos enclaves, con una elevada presencia de población de origen magrebí, han sido señalados por las fuentes policiales como entornos que facilitan este tipo de actividades delictivas. Más allá de los implicados directos, las mismas fuentes destacan la existencia de una complicidad pasiva o silenciosa por parte de algunos vecinos, que dificulta la labor de los investigadores al no colaborar con las autoridades, al alertar a los sospechosos o al encubrir indicios evidentes de cultivo indoor (olores intensos, ruidos de extractores, consumo masivo de electricidad, etc.).
Durante los registros se intervinieron más de 10.000 plantas de marihuana en diferentes fases de crecimiento, distribuidas en numerosas plantaciones indoor de gran envergadura. Las instalaciones contaban con sofisticados sistemas de iluminación, ventilación, riego automatizado y extracción de olores, todo ello alimentado mediante conexiones eléctricas fraudulentas. Los agentes localizaron y cortaron 180 enganches ilegales a la red eléctrica, retirando más de 500 metros de cableado fraudulento que, según las estimaciones policiales, generaba un perjuicio económico muy elevado tanto para la compañía suministradora como para el conjunto de los usuarios legales.
Además de la droga, se incautaron varias armas de fuego —algunas de ellas cortas y otras largas— junto con munición de distintos calibres. Las fuentes consultadas por LA GACETA subrayan que la presencia de armamento no sólo incrementa la peligrosidad de la organización, sino que también apunta a una posible vinculación con otras actividades criminales más amplias, como la protección de cargamentos, el cobro de deudas o la intimidación de rivales y testigos.
Este golpe policial se enmarca en un contexto de incremento de macroplantaciones indoor en zonas urbanas de la provincia de Almería durante los últimos años. Las fuentes consultadas insisten en que el modelo de estas organizaciones aprovecha la facilidad para alquilar o subarrendar viviendas de forma irregular, el anonimato relativo que ofrecen barrios con alta concentración de población extranjera y la reticencia de parte de la población a denunciar o colaborar con las fuerzas de seguridad por miedo, desconfianza o lealtades comunitarias.