
En la madrugada del pasado viernes, alrededor de las 2.00 de la mañana, se desató una intensa persecución policial en Catral (Alicante) que culminó con la detención de dos inmigrantes ilegales de origen magrebí.
El incidente comenzó cuando un vehículo realizó una maniobra sospechosa en la calle Alfafar, lo que llamó la atención de una patrulla de la Policía Local de Catral. Según fuentes policiales consultadas por LA GACETA, al intentar darles el alto, el conductor emprendió una huida a gran velocidad por el casco urbano, desencadenando una persecución que terminó en la zona de San Felipe Neri, en Crevillente. Allí, el vehículo perdió el control y sufrió un accidente.
Tras el impacto, los cuatro ocupantes huyeron a pie, pero la rápida intervención policial permitió la detención de dos de ellos. El conductor, que carecía de permiso de conducción español, y un acompañante, sujeto a una orden de expulsión nacional y que opuso fuerte resistencia durante su arresto, fueron detenidos y puestos a disposición judicial.
Según fuentes policiales, la persecución estuvo marcada por un alto riesgo porque los detenidos estuvieron a punto de atropellar a vecinos de las localidades de Catral y Crevillente, en Alicante. Los arrestados, de origen magrebí, cuentan con antecedentes de reincidencia múltiple, lo que agrava el caso. La falta de carnet del conductor y la orden de expulsión pendiente del otro resaltan la gravedad del incidente.
Vecinos preguntados por LA GACETA han expresado su creciente preocupación por un aumento percibido de actividades delictivas protagonizadas por individuos de origen marroquí o argelino en Catral y otros municipios de la Vega Baja. En los últimos años, la comarca ha sido testigo de una serie de incidentes que van desde robos a agricultores hasta asaltos en viviendas. Estos eventos han generado alarma, especialmente tras un lamentable suceso reportado el pasado fin de semana, que ha intensificado la inquietud local.
La persecución y el posterior accidente han abierto un debate sobre la seguridad pública y los desafíos a los que se enfrenta la policía para gestionar comportamientos delictivos recurrentes con un origen muy concreto, la inmigración ilegal y descontrolada. Los residentes describieron un patrón de inseguridad que sienten que no se ha controlado y algunos pidieron un mayor despliegue policial y medidas más estrictas para abordar las causas de estos incidentes. «No se trata solo de esta persecución, es la constante preocupación por lo que pueda pasar después», afirmó a este medio un vecino que prefirió mantener el anonimato.
Mientras las investigaciones continúan con el fin de localizar al resto de ocupantes, la población local espera más información, deseando medidas que devuelvan la tranquilidad a sus calles.