
Las investigaciones por la brutal agresión que sufrió una mujer de 43 años en Valencia continúan arrojando nuevos implicados. A raíz de las pesquisas judiciales, el juez instructor ha decidido imputar a tres inmigrantes más por su presunta participación en la retención y tortura sufrida por la víctima, que permaneció encerrada durante dos días en un piso del barrio de la Fuente de San Luis el pasado mes de julio. Los hechos, de extrema violencia, incluyeron quemaduras en la zona íntima de la mujer con objetos metálicos al rojo vivo, infligidas por celos y bajo la creencia de que mantenía una relación sentimental con la pareja de la agresora.
La principal acusada, Darama H. H., de 38 años, continúa en prisión provisional por los delitos de detención ilegal y lesiones graves. Sin embargo, la investigación ha puesto el foco también en tres personas de su entorno. Una de ellas es un vecino del inmueble que, según los indicios, habría grabado con su teléfono móvil uno de los momentos más crueles de la agresión: cuando la detenida acercaba una cuchara incandescente a las partes íntimas de la víctima tras haberla calentado durante más de veinte minutos.
Otro de los nuevos investigados es el novio de la presunta torturadora, quien estuvo presente en el domicilio el último día antes de la intervención policial. Los agentes de la Policía Local liberaron entonces a la víctima, que presentaba múltiples heridas y quemaduras. El hombre podría enfrentarse a un delito de omisión del deber de socorro por no haber hecho nada para evitar el sufrimiento de la mujer ni avisar a las autoridades pese a presenciar los hechos.
La tercera persona imputada, amiga de la víctima, habría tenido un papel clave en la emboscada. Según la investigación, fue ella quien la convenció para acudir al piso, supuestamente bajo falsos pretextos, a sabiendas de que la agresora pretendía «ajustar cuentas» con ella por una supuesta infidelidad. La víctima fue retenida contra su voluntad en el interior de la vivienda durante dos días, periodo en el que sufrió humillaciones, golpes y torturas.
El origen de esta escalada de violencia estaría en los celos de Darama H. H., quien se había obsesionado con la idea de que su pareja mantenía una aventura con la mujer agredida. Tanto el hombre, de 32 años y natural de Malí, como la víctima han negado rotundamente que existiera cualquier tipo de relación sentimental, afirmando que apenas se conocían por ser vecinos del mismo barrio.
La víctima relató que la agresora la había llevado al límite exigiéndole una confesión. «Me pedía una y otra vez que admitiera que me había acostado con su marido», explicó la mujer en conversación con este periódico. «Al final le dije que sí solo para que me dejara en paz, pero fue entonces cuando empezó a torturarme».
El caso, que conmocionó a los agentes que intervinieron en el rescate, continúa bajo secreto de sumario mientras se practican nuevas diligencias y se analizan los vídeos grabados por los implicados. La magistratura investiga ahora si existió premeditación y reparto de roles entre los cuatro acusados, que podrían enfrentarse a largas penas de prisión por secuestro, torturas y lesiones.