
Una trabajadora del Centro Penitenciario de Lledoners (Barcelona) ha sufrido una agresión sexual durante el ejercicio de sus funciones. El incidente se produjo el martes 2 de septiembre, cuando la empleada participaba en la llamada «bajada obligatoria» de celdas, un procedimiento rutinario en el que los internos deben salir al patio o al comedor, salvo en casos de baja médica.
En pleno operativo, uno de los presos increpó a la funcionaria y, de manera repentina, se bajó los pantalones exhibiendo sus genitales. La trabajadora consiguió mantener la situación bajo control e impidió que el episodio fuera más allá, notificando inmediatamente lo sucedido a sus superiores. La dirección del centro reaccionó trasladando al recluso al Departamento Especial de Régimen Cerrado, el área de mayor aislamiento de la prisión.
El Departament de Justicia, por su parte, ha evitado dar detalles sobre el interno implicado —ni edad, ni nacionalidad, ni motivo de su condena—, aunque sí ha confirmado al diario ElCaso.cat que tanto la dirección del centro penitenciario como la Secretaría de Medidas Penales han llevado a cabo un seguimiento estrecho del caso y han aplicado las medidas de prevención contempladas en el reglamento para impedir que hechos similares puedan repetirse.
El portavoz en Cataluña y secretario general del partido, Ignacio Garriga, ha condenado el suceso y se ha solidarizado con la trabajadora a través de las redes sociales: «No contentos con pagar la pensión completa y piscina a presos extranjeros, dejan que agredan a diario a los trabajadores. ¿Cuántos funcionarios de prisiones tienen que ser agredidos o asesinados para que tomen medidas? Muchos responsables políticos deben pagar por su criminal dejación de funciones».