
El director adjunto operativo de la Policía Nacional, José Ángel González Jiménez, presentó este martes su dimisión apenas unas horas después de que el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid acordara admitir a trámite una querella interpuesta por una agente del cuerpo por presunta agresión sexual. La denuncia también le atribuye coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos. La decisión judicial precipitó su salida inmediata.
La renuncia no sólo estuvo vinculada al procedimiento penal abierto en su contra. En su entorno se multiplicaron las advertencias ante el deterioro que la situación podía provocar en la imagen de la institución. El sindicato mayoritario Jupol reclamó su cese con carácter urgente para salvaguardar la credibilidad del cuerpo.
González Jiménez, natural de Aguilar del Río Alhama, La Rioja, nació en 1959 y acumulaba más de tres décadas de trayectoria en la Policía. Formado en la Academia General Militar, inició su carrera en unidades de intervención y durante cerca de veinte años dirigió la VII Unidad de Intervención Policial en Valladolid. Ascendido a comisario en 2002, desempeñó responsabilidades en la Brigada de Extranjería y Fronteras de Alicante antes de regresar a Valladolid como responsable de Seguridad Ciudadana. En 2005 asumió la comisaría provincial, puesto que ocupó durante nueve años, etapa en la que recibió la Encomienda de la Orden del Mérito Civil.
Su proyección continuó en 2014, cuando fue designado jefe superior de Policía de Melilla, y posteriormente en Aragón, destino que asumió en 2017. En 2018, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, lo nombró director adjunto operativo en Madrid, el segundo escalón en la estructura operativa del cuerpo. Desde esa posición coordinó órganos estratégicos en momentos especialmente sensibles, como el Centro de Coordinación Operativa tras la sentencia del golpe separatista o el Comité de Gestión Técnica del Coronavirus durante la pandemia, con frecuentes comparecencias públicas desde el Palacio de la Moncloa.
Su nombre volvió al centro del debate en 2024, cuando un decreto relacionado con las ayudas por las inundaciones de la dana introdujo cambios en la Ley de Régimen de Personal de la Policía que posibilitaron su continuidad como DAO al aproximarse a los 65 años. La oposición calificó aquella decisión de polémica y denunció que se utilizara un instrumento excepcional para mantenerle en el puesto. Dentro del propio cuerpo también surgieron voces que alertaron de un posible agravio comparativo respecto a otros mandos.
Conocido internamente como «Jota», González Jiménez había cultivado una imagen de perfil discreto y gestión continuista, evitando protagonismos y manteniendo la estabilidad en etapas convulsas para la institución. Sin embargo, su salida vuelve a situar a la Policía Nacional bajo el foco en un contexto en el que otros episodios recientes han erosionado su imagen pública.
Su etapa profesional en la cúpula operativa queda cerrada. El alcance judicial de los hechos dependerá ahora del curso que siga la investigación abierta en los tribunales.