
El jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz, ha presentado su dimisión después de que los documentos desclasificados por el Ejecutivo revelaran que recibió un aviso del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre las convocatorias para entrar en la ciudad apenas un día antes de la invasión del 30 de julio.
La salida de Sanz representa la primera consecuencia política dentro de la Delegación por la gestión de las alertas previas. El delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, asegura que su jefe de Gabinete no le trasladó los mensajes ni el contenido de una conversación telefónica de once minutos mantenida con un agente del servicio de inteligencia.
Los documentos publicados por La Moncloa muestran que el CNI contactó el 29 de julio con el Gabinete de la Delegación mediante WhatsApp. «En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana a las 20h», advirtió Inteligencia a las 13.52 horas.
El mensaje explicaba que la convocatoria buscaba aprovechar la Fiesta del Trono de Marruecos y la posible reducción de la presencia de las fuerzas de seguridad marroquíes. El CNI también avisó de que existían dos grupos en redes sociales que sumaban 180.000 seguidores, una cifra que presentó para ilustrar «el alcance de la difusión».
Desde el Gabinete de la Delegación se respondió con la expresión «Sus rilas», según recoge la transcripción oficial. Horas después, a las 21.34, se produjo una llamada de once minutos entre ambas partes. El contenido de esa conversación no aparece en la documentación difundida por el Gobierno.
Pérez Triano afirmó tras conocerse los documentos que Sanz no le comunicó el aviso. «Yo no sabía nada», aseguró el delegado, que también declaró desconocer el contenido de la conversación telefónica mantenida entre su Gabinete y el CNI.
El representante del Gobierno trató de rebajar la importancia de la comunicación y la calificó de «intercambio de información». También alegó que un mensaje de WhatsApp dirigido a «un cargo menor» no constituía un informe ni una alerta formal. «No fue nada más que un intercambio de información», sostuvo antes de descartar su propia dimisión.
Su versión abrió un nuevo frente dentro de la institución: si el aviso carecía de relevancia, queda por explicar por qué el CNI destacó el alcance de la convocatoria y mantuvo una conversación de once minutos con el Gabinete; y si la información era importante, la Delegación debe aclarar por qué nunca llegó hasta su máximo responsable.
La desclasificación también acredita que Inteligencia trasladó aquel día una advertencia similar a una unidad especial de la Guardia Civil. El CNI comunicó que tenía información sobre «un intento de entradas a nado y salto a la valla» y sobre varios grupos de Facebook y WhatsApp dedicados a incentivar esos accesos.
La continuidad de Sanz ya había quedado en entredicho después de que el secretario de Organización del PSOE de Ceuta, Antonio Coronil, reconociera que la confianza entre el jefe de Gabinete y Pérez Triano se había «quebrado».
«Si la confianza ha sido quebrada tiene que tener una consecuencia», señaló Coronil. El dirigente socialista consideró «grave» que el responsable de la Delegación desconociera una información que sí había llegado a su equipo.
Sanz asumió la Jefatura de Gabinete en febrero de 2025, después de ejercer como asesor en la propia institución. Su nombramiento se produjo tras la salida de Rafael García.
Su dimisión no cierra la crisis política. Pérez Triano continúa en el cargo pese a reconocer que desconocía qué información manejaba su principal colaborador durante las horas decisivas anteriores a la invasión. La salida de Sanz desplaza ahora el foco hacia la cadena de mando de la Delegación y hacia las responsabilidades de quienes recibieron avisos sin que estos se tradujeran en una respuesta capaz de proteger la frontera de Ceuta.