«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La madre de la pequeña y un vecino intervinieron rápidamente

Dos okupas de origen marroquí agreden sexualmente a una niña de tres años en un bar de Mallorca

Guardia Civil. Redes sociales

Un inmigrante okupa de origen marroquí fue detenido el pasado viernes en el municipio mallorquín de Costitx tras un grave incidente ocurrido en un bar en el que una menor de tres años habría sido objeto de comportamientos de carácter inapropiado. Un segundo implicado continúa siendo buscado por las fuerzas de seguridad.

Los hechos se produjeron a última hora de la tarde, cuando dos individuos que se encontraban consumiendo alcohol en el interior de un establecimiento del pueblo comenzaron a interactuar con la niña, que estaba allí acompañada por sus padres y otros conocidos. Según los testimonios recabados por la Guardia Civil, ambos se acercaron a la menor y realizaron gestos y muestras de afecto que alarmaron de inmediato a los adultos presentes.

La madre de la pequeña y un vecino intervinieron rápidamente para recriminar la conducta y exigir a los hombres que abandonaran el local. En pocos minutos, otros clientes se sumaron a la protesta y los dos sospechosos fueron expulsados entre escenas de gran tensión. La situación generó una fuerte conmoción entre los asistentes, en una localidad poco acostumbrada a episodios de este tipo.

Poco después, uno de los implicados fue localizado en una calle del municipio en mal estado, con síntomas de intoxicación etílica y convulsiones. Los servicios sanitarios acudieron al lugar junto a una patrulla de la Guardia Civil. Tras ser atendido, el hombre fue arrestado como presunto autor de un delito de agresión sexual.

La investigación sigue abierta para esclarecer con exactitud lo ocurrido y determinar el grado de responsabilidad de cada uno de los implicados. El segundo hombre no ha sido localizado por el momento, y los agentes mantienen activas las gestiones para dar con su paradero.

El Ayuntamiento de Costitx anunció que se personará en la causa judicial y que presentará denuncia tanto por los hechos ocurridos en el bar como por los daños causados en el mobiliario urbano durante los altercados posteriores. Desde el consistorio se subrayó la necesidad de actuar con firmeza ante cualquier conducta delictiva, especialmente cuando afecta a menores.

Mientras tanto, el municipio permanece consternado. Vecinos y comerciantes reclaman mayor vigilancia y medidas preventivas para evitar que se repitan situaciones similares. En un pueblo de apenas 1.500 habitantes, lo ocurrido ha supuesto un duro golpe a la sensación de tranquilidad que caracterizaba a la localidad.

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