
Los agricultores españoles ya cobran menos por su aceite de oliva virgen extra que los productores de Túnez, pese a que España continúa siendo la principal potencia mundial del sector. Los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sitúan el precio del virgen extra español en 3,45 euros por kilo, mientras que el aceite de la misma categoría procedente de Túnez alcanza los 3,53 euros por kilo, según recoge El Debate.
La diferencia llega en un momento especialmente delicado para el olivar nacional. La primera previsión oficial para la campaña 2026/2027 apunta a una producción de 1.602.596 toneladas, un 23% más que en la temporada anterior, pero el aumento del volumen no garantiza una mejora de la rentabilidad para los agricultores.
El campo español afronta desde hace años una fuerte subida de costes en fertilizantes, energía, combustible y otros insumos básicos. A ello se suma ahora la presión de las importaciones procedentes de países extracomunitarios, que los productores consideran uno de los factores que están arrastrando a la baja el precio del aceite español.
Durante la campaña 2025/2026, entre octubre de 2025 y julio de 2026, España importó 89.251 toneladas de aceite de oliva procedente de Túnez, por un valor aproximado de 313,7 millones de euros. El precio medio de estas compras se situó alrededor de 3,58 euros por kilo.
Túnez es uno de los principales productores mundiales de aceite de oliva y cuenta con unos costes laborales y regulatorios inferiores a los europeos. Para proteger al sector comunitario, la Unión Europea aplica aranceles a determinadas importaciones procedentes del país africano, aunque mantiene un contingente anual de 56.700 toneladas libre de aranceles.
Sin embargo, parte de las importaciones puede beneficiarse también del denominado régimen de perfeccionamiento activo, que permite la entrada de productos sin pagar determinados aranceles cuando posteriormente van a ser transformados y reexportados.
Las organizaciones agrarias españolas llevan tiempo cuestionando el funcionamiento de este sistema y advierten de que puede aumentar la presión sobre el mercado interior.
Desde las principales zonas productoras, especialmente en Jaén, los agricultores reclaman mayor control sobre el aceite que llega desde Túnez, Marruecos y otros terceros países. Los productores denuncian que el creciente volumen importado por la industria puede dificultar la trazabilidad del producto y generar confusión sobre el origen real del aceite finalmente comercializado.
También expresan sus dudas sobre el etiquetado y sobre la posibilidad de que aceites procedentes de distintos países o categorías terminen mezclándose antes de llegar al consumidor.
El problema adquiere especial relevancia porque las importaciones de Túnez y Marruecos representan ya una parte significativa del mercado español.
Los agricultores sostienen que esta competencia llega además en condiciones desiguales. Mientras los productores españoles están sometidos a exigencias laborales, medioambientales y fitosanitarias cada vez mayores por parte de Bruselas, parte del aceite extracomunitario procede de países con normativas menos estrictas y costes sustancialmente inferiores.