El año 2025 cerró con un incremento del 8.5%
El alquiler en España se vuelve a situar en máximos históricos mientras la oferta sigue siendo insuficiente por la enorme demanda
El alquiler en España se vuelve a situar en máximos históricos mientras la oferta sigue siendo insuficiente por la enorme demanda
Foto de archivo de un anuncio de pisos en alquiler. Europa Press
Por LGI
31 de enero de 2026

El mercado del alquiler en España vuelve a romper récords. Un mes más mantiene una trayectoria de máximos históricos sostenidos, impulsado por un desequilibrio persistente entre una demanda creciente y una oferta insuficiente. Según datos de un conocido portal inmobiliario, publicados por Infobae, el ejercicio 2025 cerró con un encarecimiento medio del 8,5% en las rentas a nivel nacional, situando el precio del metro cuadrado en 14,7 euros. Esta evolución se tradujo en un coste medio mensual de 1.184 euros por vivienda, de acuerdo con el Barómetro del Alquiler 2025.

Aunque el ritmo de subida se ha moderado en comparación con 2024, cuando el incremento alcanzó el 11,3%, la tendencia continúa siendo ascendente en la mayoría de los mercados urbanos. La desaceleración se observa principalmente en grandes capitales como Barcelona, Madrid, Palma, Valencia y Málaga, donde los niveles de precios limitan la capacidad de acceso de una parte creciente de la población. En este contexto, los propietarios siguen ajustando al alza las rentas, aunque con menor intensidad.

Los analistas coinciden en que no existen señales inmediatas de corrección a la baja. Ferran Font, director de estudios de pisos.com, sostiene que la escasez de oferta seguirá actuando como principal motor de los precios. «Falta muchísima oferta. Antes una vivienda en renta tenía dos, tres o cuatro potenciales inquilinos; ahora hablamos de más de quince o veinte», explica, subrayando que esta presión competitiva refuerza la tendencia alcista.

El impacto social del encarecimiento se refleja en la movilidad residencial. La dificultad para asumir nuevas subidas expulsa a parte de los inquilinos de los núcleos urbanos hacia provincias limítrofes, como ocurre en el entorno de Madrid con destinos como Toledo o Guadalajara. Este desplazamiento responde, según los expertos, a la búsqueda de alternativas más asequibles y a la adaptación de los modelos de convivencia, incluyendo el alquiler de habitaciones, pisos compartidos o formatos de coliving.

Pese a estos avances, los especialistas advierten de limitaciones estructurales. La falta de suelo disponible y de mano de obra cualificada dificulta el desarrollo de los proyectos anunciados. En este escenario, el consenso apunta a que el mercado del alquiler seguirá tensionado en el corto y medio plazo, con precios al alza y una creciente necesidad de profesionalización del sector y diversificación de formatos residenciales para evitar que el acceso a la vivienda se convierta en un factor de exclusión social.

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