En España, vivir de alquiler se ha convertido en un lujo mayor que tener una hipoteca. Según los últimos datos de Fotocasa correspondientes al primer trimestre del año, una familia necesita destinar de media el 36% de sus ingresos para pagar el alquiler, frente al 25% que se requeriría para afrontar una hipoteca, sin contar el ahorro previo necesario para acceder a la financiación.
El desequilibrio no deja de crecer. Desde 2018, el número de personas que viven de alquiler ha aumentado siete puntos, hasta alcanzar el 25% de la población. La mitad de esos inquilinos no lo son por elección, sino por obligación: no pueden permitirse una vivienda en propiedad por las barreras económicas impuestas por el mercado y la falta de acceso al crédito.
Pero incluso esa alternativa se ha vuelto inasumible. En provincias como Málaga (52%) y Baleares (50%), los hogares entregan la mitad de sus ingresos mensuales sólo para mantener el techo bajo el que viven. Es un “sobreesfuerzo” que supera ampliamente el umbral del 30% recomendado por los expertos del sector.
El desequilibrio afecta ya a todo el país. Según el cálculo realizado con los datos de precios de Idealista y las rentas del Instituto Nacional de Estadística (INE), en las 50 provincias y las dos ciudades autónomas, alquilar exige más esfuerzo económico que comprar.
El problema es especialmente grave en nueve provincias donde se sobrepasa el límite del 30%. A la cabeza se sitúan Málaga y Baleares, seguidas por Barcelona (44%), Santa Cruz de Tenerife y Valencia (39%), Alicante (38%), Las Palmas y Madrid (37%), y Guipúzcoa (34%). Sevilla marca exactamente la barrera recomendada.
En cuanto a la compra, las mayores dificultades se concentran también en Baleares (47%), Málaga (45%) y Santa Cruz de Tenerife (35%). En el resto de provincias, las tasas se mantienen por debajo del límite, aunque la tendencia apunta claramente al alza.
Los portales inmobiliarios coinciden en el diagnóstico: el alquiler se ha convertido en un escenario de emergencia. A su juicio, la ausencia de una política de vivienda eficaz y la falta de construcción donde más se necesita han tensionado tanto el mercado del alquiler como el de la compraventa.
“La situación de la vivienda en alquiler está próxima a desbordarse en muchas localidades”, advertía Iñareta, quien señalaba que la falta de oferta y el consiguiente encarecimiento de los precios están empujando a las familias a comprar en cuanto tienen la más mínima posibilidad.
El aumento del esfuerzo económico tiene un reflejo inmediato en los precios. Alquilar una vivienda de 90 metros cuadrados cuesta ya 1.494 euros de media, un 11,6% más que hace un año, mientras que comprar una vivienda del mismo tamaño se sitúa en torno a 248.310 euros, según el Portal Estadístico del Notariado.
Sólo algunas provincias de la España interior ofrecen un respiro. En Lérida (19%), Teruel, Soria, Palencia, Melilla, Lugo y Jaén (20%), el esfuerzo para alquilar se mantiene dentro de los márgenes recomendados. En la compra, las cifras son aún más moderadas: Ciudad Real (9%), Jaén (10%), Cuenca, León, Lleida y Teruel (11%).
Sin embargo, la contrapartida es clara: las grandes ciudades, donde se concentra el empleo y la oferta educativa, son ya inasumibles para la mayoría de los jóvenes, desplazados por un mercado inmobiliario que se ha vuelto inalcanzable para las nuevas generaciones.