El Banco de España ha dado un nuevo paso en el desarrollo del euro digital con la licitación de un contrato valorado en hasta 78 millones de euros para impulsar la infraestructura tecnológica necesaria para esta nueva moneda electrónica promovida por el Banco Central Europeo (BCE). El concurso público coincide con el inicio de la fase de pruebas del proyecto, prevista para la segunda mitad de 2027, mientras continúa la negociación de la normativa europea que debe regular su implantación.
Según el pliego de condiciones al que ha tenido acceso The Objective, el contrato contempla los servicios de apoyo, desarrollo y aplicación tecnológica durante un periodo inicial de tres años, con posibilidad de prorrogarlo otros dos. El importe estimado incluye los impuestos, las eventuales ampliaciones y posibles servicios extraordinarios, si bien la cuantía definitiva dependerá de las ofertas presentadas por las empresas interesadas.
La adjudicación se realizará mediante procedimiento restringido debido a la complejidad técnica de los trabajos. Las compañías tienen de plazo hasta el 10 de agosto para presentar sus propuestas y está previsto que la ejecución del contrato comience en abril de 2027.
España participará en la prueba piloto del BCE
La licitación coincide con la elección por parte del BCE de las entidades que participarán en la prueba piloto del euro digital. En el caso español, el proyecto estará liderado por un consorcio formado por Cecabank, Abanca, Unicaja, Ibercaja y Deloitte, junto a la entidad de pagos Uinku, que opera bajo la marca comercial Sipay.
Durante aproximadamente doce meses, empleados de los bancos centrales y comercios colaboradores podrán realizar operaciones con una versión de prueba del euro digital, tanto entre particulares como en establecimientos físicos. Estas transacciones no tendrán curso legal y servirán exclusivamente para comprobar el funcionamiento técnico del sistema antes de una eventual implantación.
La regulación europea sigue pendiente
El desarrollo tecnológico avanza mientras la regulación comunitaria continúa su tramitación. El Parlamento Europeo ha autorizado recientemente el inicio de las negociaciones con los Estados miembros para aprobar el marco jurídico que permitirá, en su caso, la emisión del euro digital.
El BCE impulsa este proyecto con el objetivo de ofrecer una alternativa electrónica al dinero en efectivo y reducir la dependencia de grandes plataformas internacionales de pago. No obstante, la decisión definitiva sobre su lanzamiento no se adoptará hasta que concluyan tanto la negociación legislativa como las pruebas piloto.
La previsión con la que trabaja el organismo europeo es que, si el proceso culmina con éxito, el euro digital pueda comenzar a utilizarse de forma generalizada a partir de 2029.
El rechazo ciudadano continúa siendo elevado
Pese al impulso institucional, el proyecto sigue encontrando una importante oposición entre los ciudadanos. Según los datos recogidos por The Objective, siete de cada diez españoles rechazan utilizar el euro digital. Incluso entre la población más joven, un 53% afirma que no tiene intención de emplearlo cuando entre en funcionamiento.
Entre las principales preocupaciones figura la privacidad de los pagos. Aunque el BCE asegura que el sistema ofrecerá un elevado nivel de protección de los datos personales, diversos expertos han advertido de la importancia de preservar el uso del dinero en efectivo ante el temor de que las autoridades puedan acceder a información sobre los hábitos de gasto de los ciudadanos.
Un coste previsto de 1.200 millones de euros
Las estimaciones del BCE sitúan el coste total del desarrollo del euro digital para las instituciones europeas y los bancos centrales nacionales en unos 1.200 millones de euros.
Mientras la decisión definitiva sobre su implantación sigue pendiente, el Banco de España continúa avanzando en los preparativos técnicos con una nueva licitación millonaria que permitirá desarrollar la infraestructura necesaria para una moneda digital que continúa generando un intenso debate político, económico y social.