La Agencia Tributaria empieza a mirar hacia los impuestos especiales sobre el alcohol, especialmente los que afectan a la cerveza y el vino, después de detectar una pérdida de peso recaudatorio en este tipo de tributos.
El movimiento llega en un momento en el que Hacienda encadena récords de recaudación mes tras mes, impulsada sobre todo por el IRPF y el IVA, pero el fisco ya señala que los impuestos sobre bebidas alcohólicas han perdido importancia dentro del conjunto de los ingresos tributarios, según informa Libre Mercado.
Según reconoce la propia Agencia Tributaria, en los últimos informes de recaudación se viene observando un descenso de los consumos gravados por los impuestos sobre el alcohol, con su correspondiente impacto en la recaudación.
400 millones por bebidas alcohólicas hasta mayo
Hasta mayo, la Agencia Tributaria ingresó 400 millones de euros por las bebidas alcohólicas, 18 millones menos que en el mismo periodo del año anterior. La cifra contrasta con el volumen recaudado por los dos grandes pilares del sistema tributario: entre el IRPF y el IVA, Hacienda obtuvo 110.571 millones de euros, 9.292 millones más que el año anterior.
Es decir, pese a que los impuestos sobre el alcohol tienen un peso reducido en las arcas públicas, el organismo dirigido por el recién nombrado Antonio Ansón ya apunta a la posibilidad de revisar una fiscalidad que considera demasiado baja.
Hacienda lamenta que la cerveza lleve casi 20 años sin actualizar tipos
El análisis de la Agencia Tributaria subraya que estos impuestos nunca han tenido un peso especialmente relevante en la recaudación, con un máximo histórico apenas superior al 1% del total. Sin embargo, el fisco atribuye esa caída a dos factores: los tipos bajos que tradicionalmente han tenido estos tributos y su falta de actualización a lo largo del tiempo.
En el caso de la cerveza, Hacienda recuerda que la ausencia de actualización de los tipos se prolonga desde hace casi 20 años.
La comparación resulta especialmente llamativa: el Gobierno se ha negado a deflactar el IRPF para compensar a los ciudadanos por la inflación, pero la Agencia Tributaria sí insiste ahora en que determinados impuestos especiales han perdido valor real por no haberse actualizado conforme al IPC.
La excusa de Europa
La AEAT compara además los tipos impositivos españoles sobre bebidas espirituosas, cerveza y vino con los del resto de países europeos. El organismo recuerda que los impuestos especiales están sometidos a normativa de la Unión Europea, que fija unos tipos mínimos, y sostiene que España se sitúa cerca de esos mínimos o directamente en ellos.
El mensaje de fondo es evidente: Hacienda dispone de margen para subir la tributación sobre estas bebidas con la excusa de aproximar España a los niveles de otros países europeos. A ello se añade que estos productos ya pagan también IVA, por lo que cualquier subida en los impuestos especiales incrementaría de nuevo la carga fiscal sobre el consumo.
Menor consumo desde 2022
Según los datos manejados por la Agencia Tributaria, tras la caída provocada por la pandemia los consumos se recuperaron, pero desde 2022 comenzaron a descender en todas las categorías. En 2025 todavía se consumía más que en 2015, aunque en las bebidas de mayor graduación el nivel ya se encontraba cerca del registrado entonces.
La recaudación por alcohol, cerveza y productos intermedios sigue una evolución similar, lo que ha llevado a Hacienda a alertar de la pérdida de importancia de estos impuestos dentro del sistema tributario.