«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
España cae cuatro puestos en competitividad fiscal

La presión fiscal sobre las empresas crece cinco veces más en España que en la UE durante el mandato de Sánchez

Pedro Sánchez y María Jesús Montero.

La presión fiscal sobre las empresas españolas se ha endurecido durante el mandato de Pedro Sánchez a un ritmo muy superior al registrado en el resto de Europa. Entre 2018 y 2024, la denominada «cuña fiscal» aumentó 1,5 puntos en España, cinco veces más que el incremento de 0,3 puntos registrado de media en la Unión Europea.

Así lo recoge el último informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE), que advierte de que este incremento refleja un «endurecimiento de la carga sobre las empresas» y puede lastrar la inversión y la competitividad. El documento fue presentado este lunes por el presidente y el director general del organismo, Íñigo Fernández de Mesa y Gregorio Izquierdo, respectivamente.

El diagnóstico sitúa a España entre las economías desarrolladas con un sistema fiscal menos competitivo. Según la actualización del Índice de Competitividad Fiscal Internacional 2025, elaborado por la Tax Foundation y recogido por el IEE, España ocupa el puesto 34 entre los 38 países de la OCDE, con una puntuación de 57,9 puntos sobre 100.

El país ha perdido cuatro posiciones respecto al año anterior y se mantiene hundido en la parte baja de la clasificación. Su puntuación se sitúa 11,5 puntos por debajo de la media de la Unión Europea y 12,2 puntos por debajo del promedio de la OCDE.

El IEE considera que estos datos reflejan un «deterioro continuado» de la competitividad fiscal española. Los países que encabezan la clasificación —Estonia, Letonia, Nueva Zelanda, Suiza y Luxemburgo— cuentan con sistemas tributarios más simples, neutrales y favorables a la inversión y al crecimiento económico.

En el extremo contrario, las economías peor clasificadas presentan una mayor complejidad normativa, una elevada carga fiscal sobre la inversión y tributos que generan mayores distorsiones económicas. España comparte el pelotón de cola con Polonia, Colombia, Italia y Francia.

Las empresas aportan el 33,9% de los ingresos públicos

La fiscalidad empresarial constituye uno de los principales motivos de preocupación del informe. El IEE recuerda que los impuestos influyen directamente en las decisiones de inversión, contratación, ampliación de la capacidad productiva, innovación y localización de nuevos proyectos.

Los últimos datos disponibles muestran que las empresas españolas aportaron en 2024 el 33,9% de los ingresos públicos, frente al 26% de media de la UE-27. La carga fiscal empresarial alcanzó además el 12,5% del PIB, por encima del promedio europeo del 10,3%.

El Impuesto sobre Sociedades y la tributación del capital también colocan a España en una posición desfavorable respecto a sus socios europeos. El tipo nominal de Sociedades alcanza el 25%, por encima de la media comunitaria.

La diferencia aumenta al analizar la carga combinada sobre los beneficios distribuidos. Al sumar el Impuesto sobre Sociedades y la tributación de los dividendos, la carga alcanza el 47,5% en España, frente al 38,8% de media en Europa.

A ello se suma el peso de las cotizaciones sociales empresariales, que equivalen al 9,5% del PIB español, mientras que el promedio de la Unión Europea se sitúa en el 7,1%.

España soporta un esfuerzo fiscal un 14,1% superior a la media europea

El informe también advierte de la elevada carga tributaria que soportan los contribuyentes españoles en relación con su capacidad económica. En 2024, el esfuerzo fiscal de España fue un 14,1% superior al promedio de la Unión Europea.

La brecha aumenta al analizar exclusivamente los impuestos directos, fundamentalmente el IRPF y el Impuesto sobre Sociedades. En este apartado, el esfuerzo fiscal soportado en España supera en un 16,5% la media comunitaria.

Los datos del IEE dibujan así un escenario de creciente deterioro de la competitividad fiscal durante los años de Gobierno de Sánchez: la presión sobre las empresas aumenta a un ritmo cinco veces superior al europeo mientras España pierde posiciones frente a las principales economías desarrolladas y se mantiene entre los últimos países de la OCDE.

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