Las islas de Ibiza y Formentera afrontan una presión creciente por la llegada de pateras procedentes de Argelia, una ruta migratoria que el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, evita reconocer públicamente pero que está multiplicando las llegadas de embarcaciones con inmigrantes ilegales a las dos islas más pequeñas de Baleares. La situación ha puesto contra las cuerdas a los gobiernos insulares, responsables de la tutela de los menores extranjeros no acompañados que desembarcan en sus costas.
En Ibiza, el Consell Insular se hace cargo en la actualidad de 119 menas, una cifra que ha llevado al sistema de protección a una situación límite. Antes de la actual presión migratoria, la institución podía atender a los menores de la isla con el centro Padre Morey. La llegada constante de pateras ha cambiado ese escenario.
El centro se encuentra ahora completamente saturado, lo que ha obligado a la administración insular a recurrir a la externalización de parte del servicio. Entre las entidades contratadas figura la Fundación Samu, que gestiona 32 plazas para menas. El coste del servicio ronda los 14 millones de euros, lo que equivale a más de 9.000 euros al mes por plaza, detalla El Debate.
La situación resulta todavía más delicada en Formentera. El Consell Insular, que cuenta con un presupuesto de 49,2 millones de euros, tutela en la actualidad a 175 menores extranjeros no acompañados. La singularidad del caso es que la isla no dispone de un centro de menores, lo que obliga a trasladar a estos jóvenes a otras islas del archipiélago o a la península, con el consiguiente incremento del gasto público.
Ante esta presión, en 2025 el Consell aprobó por unanimidad renunciar a la competencia en materia de menores con el objetivo de aliviar la carga económica. El Gobierno balear rechazó esta petición, aunque acordó transferir a Formentera 3,8 millones de euros de los algo más de siete millones que el Ejecutivo central asignó a Baleares para financiar la atención a estos adolescentes.
Los problemas, sin embargo, no se limitan al ámbito presupuestario. En la isla han comenzado a registrarse episodios de convivencia conflictiva que hasta hace pocos años eran inexistentes. Este martes se produjo una pelea multitudinaria entre menores, la mayoría de origen argelino, en el centro provisional en el que permanecen antes de ser trasladados a otros puntos de Baleares o a la península. Aunque no hubo heridos, fue necesaria la intervención de la Policía Local.
Días antes, el domingo, el centro Padre Morey de Ibiza también fue escenario de otro enfrentamiento colectivo en el que participaron 28 menores, casi todos ellos llegados a la isla en patera. Durante el incidente resultó herida una trabajadora del centro que trató de mediar entre los implicados. La intervención de la Guardia Civil puso fin al altercado.
La consellera insular de Bienestar Social, Carolina Escandell, reconoció al día siguiente que este tipo de episodios era «previsible» ante la situación que vive el centro. Actualmente alberga más de 50 menores extranjeros no acompañados, cuando en condiciones normales su capacidad no alcanzaría las 25 plazas.