El Ayuntamiento de Esplugues de Llobregat concedió casi 30.000 euros en subvenciones públicas a la Fundación Islamic Relief entre los años 2021 y 2023, dentro de distintas convocatorias destinadas a proyectos de cooperación internacional.
Estas ayudas, aprobadas durante tres ejercicios consecutivos y avanzadas por el diario L’Alternatiu —9.000 euros en 2021, 10.000 en 2022 y otros 10.000 en 2023—, se destinaron a iniciativas vinculadas al desarrollo en países africanos, como programas para mejorar el acceso al agua potable y el saneamiento en áreas rurales de Kenia. En todos los casos, la entidad recibió la cuantía máxima prevista en las convocatorias municipales.
Además de estas partidas ordinarias, el consistorio aprobó en septiembre de 2023 una aportación extraordinaria de 8.000 euros con motivo del terremoto de Marruecos. Los fondos fueron canalizados a través de la Cruz Roja y de la propia Islamic Relief, recomendando también a la ciudadanía colaborar económicamente con ambas organizaciones.
La beneficiaria de estas subvenciones es la filial española de Islamic Relief, una ONG de origen británico fundada en la década de 1980 y centrada en la asistencia humanitaria en zonas afectadas por conflictos armados o pobreza extrema. Su actividad se ha extendido durante años a territorios como Siria, Gaza, Sudán o Chechenia, donde proporciona alimentos, atención médica y refugio.
Sin embargo, la trayectoria internacional de la organización ha estado marcada por la controversia. Diversos gobiernos han expresado reservas o han adoptado medidas contra ella por presuntos vínculos con el movimiento islamista de los Hermanos Musulmanes. En este contexto, servicios de inteligencia como el francés han alertado sobre la estrategia de influencia social e institucional atribuida a esta corriente.
Algunos países han ido más allá y han tomado decisiones concretas. Israel vetó su actividad en 2014 alegando supuestos nexos financieros con Hamás, mientras que Emiratos Árabes Unidos la incluyó ese mismo año en su listado de organizaciones terroristas. Por su parte, Bangladesh restringió su actuación en campos de refugiados rohingya por temor a procesos de radicalización.
En Europa, Alemania suspendió en 2020 la financiación pública a la ONG tras detectar conexiones personales entre algunos de sus miembros y entornos islamistas. A su vez, Estados Unidos instó a revisar la cooperación con la organización tras polémicas declaraciones de algunos dirigentes, y Países Bajos decidió en 2021 cortar completamente las ayudas.
Pese a este escenario internacional, el consistorio catalán mantuvo su colaboración económica con la fundación durante esos años, enmarcando las subvenciones dentro de sus políticas de cooperación al desarrollo.