España registró una intensificación sostenida de los flujos migratorios desde 2021, con un impacto directo en la estructura demográfica y el mercado laboral, según los últimos datos del Censo Anual de Población difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Según señala El Independiente, a 1 de enero de 2025, residían en el país 1.165.955 personas nacidas en Marruecos, de las cuales cerca del 40% se han incorporado en los últimos cuatro años, coincidiendo con la recuperación económica posterior a la pandemia.
En términos absolutos, las llegadas recientes reflejan una tendencia ascendente: 76.553 en 2021, 92.299 en 2022, 119.571 en 2023 y 136.417 en 2024. Entre 2001 y 2010, en plena fase de crecimiento, se registraron 353.197 entradas de población nacida en Marruecos, frente a las 65.878 contabilizadas entre 2011 y 2015, durante la crisis económica.
El fenómeno no se limita a un solo origen. Entre 2021 y 2024 llegaron a España 3.759.538 inmigrantes lo que representa el 39,7% del total de residentes extranjeros. En este contexto, Marruecos se mantiene como principal país de procedencia, seguido por Colombia y Venezuela.
No obstante, este modelo presenta limitaciones estructurales. Entre ellas, la menor proporción de estudios superiores entre la población extranjera —24,6% frente al 45% de los españoles— .