
La confianza de los agricultores europeos atraviesa su peor momento de la última década, lastrada por el incremento de los costes de producción, los bajos precios en origen, la incertidumbre geopolítica y el endurecimiento de las normativas que afectan al sector primario. Así lo refleja el Índice de Confianza del Primer Trimestre de 2026 elaborado por Copa-Cogeca, que alerta de un deterioro generalizado del ánimo de agricultores y ganaderos en buena parte de la Unión Europea.
El informe, recogido este jueves por El Debate y elaborado a partir de encuestas y datos recopilados en Bélgica, Alemania, Francia, Hungría, Italia, Países Bajos y Suecia, concluye que la percepción sobre la situación actual de las explotaciones agrarias empeora en todos los países analizados salvo Suecia, donde permanece estable.
La organización agraria resume el escenario con un diagnóstico preocupante: «En todos los Estados miembros, el índice de confianza sobre la situación actual en las fincas está cayendo, excepto en Suecia, donde se ha estabilizado. La confianza sobre el futuro se reduce en la mayoría de países, menos en Francia y Países Bajos».
El estudio identifica como principales factores de esta pérdida de confianza el aumento continuado de los costes de producción, la caída de los precios percibidos por agricultores y ganaderos, las exigencias derivadas de las normativas sanitarias y medioambientales y la incertidumbre provocada por el contexto internacional, especialmente en los mercados energéticos.
En Bélgica, tres de cada cuatro productores afirman sentirse insatisfechos con su situación económica y consideran que las restricciones impuestas por las administraciones representan «una limitación cada vez más persistente» para la viabilidad de sus explotaciones.
La situación tampoco mejora en Alemania, donde los agricultores reconocen atravesar el momento de mayor pesimismo de los últimos diez años. El elevado coste de los insumos, la escasa rentabilidad de las producciones y las políticas agrarias figuran entre los principales motivos de preocupación.
En Italia, el conflicto geopolítico y sus consecuencias sobre el mercado energético se han convertido en el principal elemento de incertidumbre para el sector, mientras que en Francia el índice de confianza continúa instalado en niveles muy bajos. El informe destaca un dato especialmente preocupante: uno de cada cinco agricultores franceses contempla abandonar la actividad, principalmente por problemas económicos y no por jubilación.
En Países Bajos, una de las grandes potencias agroalimentarias europeas, la confianza vuelve a retroceder por cuarto trimestre consecutivo. El estudio señala que incluso el cultivo bajo invernadero, considerado tradicionalmente uno de los sistemas productivos más estables, presenta perspectivas claramente pesimistas.
La situación resulta especialmente delicada en Hungría, donde el 26% de los productores asegura atravesar dificultades importantes para mantener sus explotaciones y un 37% habla de problemas muy graves en su gestión diaria. Además, el 86% identifica las condiciones meteorológicas como el principal obstáculo sufrido durante los últimos meses.
El informe concluye que el sector agrario europeo afronta un escenario marcado por la combinación de elevados costes, pérdida de rentabilidad, creciente competencia exterior y una presión regulatoria que muchos productores consideran excesiva. Según advierte Copa-Cogeca, esta acumulación de dificultades no solo compromete la viabilidad económica de numerosas explotaciones, sino que también dificulta el imprescindible relevo generacional, al reducir el atractivo de una actividad cada vez más expuesta a la incertidumbre.