«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los servicios españoles rastrean uno a uno los nombres filtrados

El CNI y la Policía investigan la lista de 70.000 supuestos espías de Marruecos: cinco miembros de su Embajada en Madrid aparecen en la documentación

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la Comisaría General de Información (CGI) de la Policía Nacional han abierto una investigación sobre los 70.381 nombres incluidos en la supuesta base de datos de los servicios de inteligencia y seguridad de Marruecos filtrada por el grupo de hackers Jabaroot.

El objetivo de los servicios españoles es determinar cuántas de esas personas se encuentran o han desarrollado actividades en España y comprobar si mantienen algún vínculo real con los aparatos de inteligencia del reino alauí, según informa The Objective.

La investigación cobra especial relevancia por la presencia en los documentos de cinco miembros de la Embajada de Marruecos en Madrid: Adil El Alami, Khalid Lahsaini, Tarik Sabil, Thami Belcaid y Al Amir al Alam.

La Policía Nacional ha constituido un grupo de trabajo específico para analizar las identidades y cruzarlas con sus propias bases de datos. Los agentes centran su atención en aquellos perfiles que se encuentren actualmente en territorio español o que hayan desarrollado actividades en el país.

La investigación parte, sin embargo, de la cautela. Los servicios españoles no dan por auténtica la totalidad de la filtración y ya han detectado identidades falsas o correspondientes a personas que no existen. Otros nombres podrían pertenecer a colaboradores de los servicios secretos y no necesariamente a agentes integrados en la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST) o la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN).

«La lista hay que cogerla con pinzas», señalan fuentes policiales citadas por el mismo medio. Pese a esas reservas, consideran que la documentación aporta información de gran valor para las investigaciones españolas.

Cinco miembros de la legación marroquí

Entre los nombres figura Adil El Alami, ministro plenipotenciario y número tres de la Embajada de Marruecos en Madrid, por detrás de la embajadora Karima Benyaich y del encargado de negocios, Khalid Atlassi. Según los documentos atribuidos a Jabaroot, habría ingresado en los servicios secretos marroquíes en 2007.

También aparece Khalid Lahsaini, número cinco en el escalafón diplomático de la legación y cuya incorporación a los servicios secretos se habría producido en 2009.

Los otros tres son Tarik Sabil, Thami Belcaid y Al Amir al Alam, relacionados por la documentación con los servicios de inteligencia desde 2007. Belcaid ejerce además como agregado de Interior en la Embajada y cuenta con una trayectoria previa de relación con las Fuerzas de Seguridad españolas.

Los investigadores deberán determinar si estas coincidencias acreditan una presencia de los servicios de inteligencia marroquíes dentro de su estructura diplomática en España o si la filtración mezcla información auténtica con datos falsos, incorrectos o desactualizados.

Una criba de más de 70.000 identidades

Jabaroot, grupo que los expertos sitúan en Argelia, asegura haber penetrado en las bases de datos de las estructuras de seguridad marroquíes. Su última filtración contiene supuestamente información sobre 70.381 personas vinculadas con los servicios de inteligencia y seguridad de Marruecos, incluidos nombres, fechas de nacimiento, números de identificación, rangos, fechas de incorporación y datos bancarios.

La aparición de una persona en esos archivos no acredita por sí sola que sea un agente marroquí. El CNI y la Policía deberán comprobar primero que cada identidad es real, establecer su eventual relación con los aparatos de seguridad de Rabat y averiguar posteriormente si ha residido, trabajado u operado en España.

La pista de la invasión de Ceuta

La filtración adquiere además una dimensión especial tras la entrada masiva de marroquíes en Ceuta a finales de julio. Jabaroot asegura disponer de documentación sobre los agentes que, según su versión, «orquestaron y coordinaron» la operación y afirma haber obtenido órdenes de misión correspondientes a personas desplazadas a Castillejos antes y durante los acontecimientos.

Los servicios españoles podrán cruzar esos nombres con la información recabada en sus propias investigaciones sobre la crisis de Ceuta para comprobar posibles coincidencias.

El grupo también ha dado a entender que dispone de datos obtenidos mediante Pegasus relacionados con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Su teléfono fue infectado con este programa en mayo de 2021, aunque el Ejecutivo español nunca ha atribuido oficialmente a Marruecos la autoría del espionaje.

La investigación deberá establecer ahora qué parte de los 70.381 registros es auténtica y, sobre todo, cuántas de las personas identificadas han operado en España y qué relación mantienen con los servicios de inteligencia de Rabat.

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