
Con el calendario parlamentario de julio llegando a su fin y agosto ya en el horizonte, el Congreso de los Diputados clausuró este martes su actividad con una imagen que resume el delicado momento que atraviesa el Ejecutivo: una nueva derrota parlamentaria, esta vez por el rechazo del decreto conocido como antiapagones. A los habituales votos en contra se sumaron Junts, Podemos y el BNG, lo que dejó al Gobierno sin margen y al presidente Pedro Sánchez con un claro mensaje político que digerir durante las vacaciones.
La caída del decreto no es un hecho aislado, sino el colofón a un periodo legislativo escasamente productivo. En los primeros siete meses de 2025, apenas se han aprobado seis leyes y ocho decretos, un balance pobre que ha obligado incluso a cancelar un 20% de los plenos ordinarios previstos. De las 42 sesiones planificadas en el calendario oficial, sólo se celebraron 35. En siete ocasiones, los jueves pasaron sin actividad por la falta de iniciativas legislativas del Ejecutivo.
Más allá del bloqueo político, el Congreso acumula una treintena de textos legislativos aprobados por el Senado que siguen esperando tramitación en la Cámara Baja, entre ellos proyectos clave como la ley antiokupación o la reforma de la ley del suelo. Todo ello mientras el Gobierno parece más centrado en contener los efectos de los escándalos de corrupción que lo rodean que en impulsar medidas para mejorar el día a día de los ciudadanos.