
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha planteado un nuevo mecanismo para repartir el impacto económico derivado del apagón que afectó a la Península los días 28 y 29 de abril de 2025, proponiendo que los costes no se concentren en el momento del incidente, sino que se distribuyan de forma gradual entre los consumidores eléctricos.
Según el planteamiento del regulador adelantado por El Economista, ese sobrecoste se trasladaría a la demanda en función del consumo de cada usuario y se diluiría en un periodo máximo de doce meses. Con este enfoque, se pretende evitar un encarecimiento brusco de la electricidad en unas pocas horas concretas, algo que, a juicio del organismo, penalizaría injustamente a quienes recuperaron antes el suministro.
El supervisor energético calcula que, si se aplica ese diferimiento anual, el impacto unitario total oscilaría entre 0,14 y 0,21 euros por megavatio hora. En cuanto al importe que aún queda por ajustar, este se situaría aproximadamente entre 0,10 y 0,18 euros por megavatio hora.
La propuesta, que fue remitida a audiencia pública el 16 de marzo de 2026 y permanecerá abierta a aportaciones hasta el 15 de abril, establece además un sistema de retribución específico para las tecnologías de generación que participaron en la reposición del servicio eléctrico tras el colapso.
En este sentido, la CNMC fija precios concretos para esa producción extraordinaria: 119,49 euros por megavatio hora para los ciclos combinados, 122,71 euros para las centrales térmicas de carbón y 119,49 euros tanto para la hidráulica como para el bombeo en los volúmenes que superaron el programa del mercado diario.
A partir de estos valores, el organismo estima que el coste asociado exclusivamente a la generación ronda los 28,7 millones de euros. La mayor parte corresponde a los ciclos combinados, con unos 25,7 millones, mientras que la hidráulica aportaría cerca de 2,1 millones, el carbón unos 470.000 euros y el bombeo alrededor de 350.000 euros.
No obstante, la factura total podría ser mayor al incorporar los intercambios de apoyo con Francia durante la crisis, que todavía están pendientes de liquidación definitiva. De acuerdo con las previsiones del operador del sistema, el impacto global se movería en una horquilla de entre 34,3 y 51,6 millones de euros.
Parte de ese importe ya habría sido recuperado mediante los mecanismos habituales aplicados durante la interrupción del mercado eléctrico. Por ello, el volumen adicional que quedaría por repercutir con este nuevo esquema se situaría aproximadamente entre 25,2 y 42,5 millones de euros.
El origen de esta situación se remonta a la suspensión de los mercados eléctricos durante esas jornadas, lo que obligó a Red Eléctrica a dirigir directamente la generación necesaria para restablecer el suministro desde las 13:00 horas del día 28 hasta el cierre del día 29.
Ya en mayo de 2025, tras consultas con OMIE y el operador del sistema, la CNMC había indicado que la energía producida y consumida en ese intervalo debía liquidarse como desvíos medidos conforme al procedimiento de operación 3.9, incluyendo compensaciones por la alteración de los flujos económicos habituales del mercado.
La nueva resolución da un paso adicional al reconocer explícitamente precios diferenciados para esa generación de emergencia y al definir cómo se integrará el ajuste pendiente en las liquidaciones del sistema. En concreto, Red Eléctrica deberá calcular mensualmente la diferencia entre lo ya abonado y lo que correspondería con los nuevos precios, incorporando ese saldo como derecho de cobro para los productores.
Por último, el regulador no descarta que en el futuro este tipo de costes excepcionales pueda canalizarse a través de otras vías, como los cargos del sistema eléctrico. Sin embargo, reconoce que esa alternativa requeriría modificaciones normativas de mayor rango, por lo que opta por una solución inmediata: tratar estos importes como parte del coste de la energía y repartirlos entre comercializadoras y consumidores directos en función de su demanda.