según un estudio de funcas
El criterio de renta dispara el uso de guarderías públicas entre quienes no trabajan mientras se estanca entre ocupados
El criterio de renta dispara el uso de guarderías públicas entre quienes no trabajan mientras se estanca entre ocupados
Guardería en Barcelona.
Por LGI
8 de julio de 2026

España asiste desde hace dos décadas a una paradoja en materia de conciliación. Mientras el uso de guarderías y otros servicios profesionales de cuidado infantil permanece estancado entre los trabajadores, el porcentaje de parados que recurre a las escuelas infantiles se ha duplicado desde 2010.

Así lo refleja un estudio de Funcas elaborado a partir de los datos más recientes del módulo de conciliación de la Encuesta de Población Activa (EPA). El informe muestra que la expansión de las plazas públicas ha beneficiado especialmente a los hogares con menos ingresos, debido al peso de los criterios de renta en el acceso.

Los datos revelan dos tendencias opuestas. Entre los ocupados, el uso de guarderías apenas ha variado durante los últimos veinte años. En 2005, el 20,5% de los trabajadores con responsabilidades familiares recurría a servicios profesionales para el cuidado de sus hijos. Dos décadas después, en 2025, el porcentaje se situaba en el 19,6%.

La evolución es muy diferente entre los parados y los inactivos. El porcentaje de desempleados que utiliza escuelas infantiles ha pasado del 7,4% en 2010 —primer año con datos disponibles— al 15% en 2025. Entre los inactivos, la proporción ha aumentado del 5,1% al 10,6%.

Funcas vincula esta evolución con «la expansión del sector de guarderías públicas o privadas sostenidas con fondos públicos». España cuenta con cerca de 11.500 centros que imparten el primer ciclo de Educación Infantil, unos 2.000 más que hace diez años. De ellos, cerca de 6.000 son públicos y el resto privados, mientras la tasa de escolarización roza ya el 56%.

«Si el acceso a estas plazas se ordena en parte según criterios de renta familiar, la asignación podría estar favoreciendo en mayor medida e indirectamente a las madres o los padres con pocos ingresos, entre ellos, a quienes están desempleados o fuera del mercado de trabajo», señalan los autores del estudio.

El resultado es que la expansión de las plazas financiadas con dinero público no se ha traducido en un mayor uso de las guarderías entre quienes trabajan. Los datos apuntan, por el contrario, a una transformación de estos centros en un servicio de educación y socialización infantil más que en una herramienta destinada a facilitar la compatibilidad entre la vida laboral y familiar.

La situación resulta especialmente significativa porque España continúa rezagada respecto al resto de la Unión Europea. Según los últimos datos disponibles de la European Labour Force Survey, correspondientes a 2018, sólo el 16% de la población española recurría a servicios profesionales de cuidado infantil.

España ocupaba así la penúltima posición de la clasificación europea, únicamente por delante de Malta y muy lejos de la media comunitaria, situada en el 33%. Los datos posteriores «sugieren que el aumento en el porcentaje de uso de guarderías y otros servicios de cuidado infantil no ha debido de ser suficiente para que España deje de ocupar una de las últimas posiciones en esa clasificación», advierte el estudio.

El informe también refleja que la carga de la conciliación continúa recayendo de forma desigual sobre hombres y mujeres. Según la EPA, el 75% de los ocupados asegura no haber experimentado cambios en su trabajo tras tener hijos, pero las diferencias por sexo son significativas.

El 82% de los hombres no modificó sus condiciones laborales por motivos de conciliación, frente al 68% de las mujeres. «La conciliación sigue descansando más en las madres que en los padres, incluso en un contexto de convergencia normativa en el acceso a los permisos de maternidad o paternidad», explica el investigador de Funcas Juan Carlos Rodríguez.

La brecha aumenta cuando se analiza la reducción del tiempo de trabajo. Hasta un 8% de las mujeres ocupadas con responsabilidades de cuidado ha reducido su jornada laboral, frente a sólo un 1% de los hombres.

Las madres, por tanto, recurren a la reducción de jornada ocho veces más que los padres para atender las responsabilidades familiares.

La adaptación laboral más habitual, sin embargo, consiste en modificar la jornada sin reducir el número de horas trabajadas, mediante cambios de turno o de los horarios de entrada y salida. Esta opción es utilizada por el 10% de los ocupados y, en este caso, apenas existen diferencias entre hombres y mujeres.

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