El punto de la vía en el que el pasado domingo descarriló el Iryo 6189 a la altura de Adamuz, en el corredor de alta velocidad Madrid-Andalucía, coincide con la transición entre material renovado y carriles más antiguos de una infraestructura inaugurada hace más de 33 años, según publica este domingo el diario El Mundo.
Fuentes técnicas consultadas sitúan como causa más probable la rotura del carril derecho en la junta que une piezas de acero con décadas de diferencia en su fabricación, una soldadura especializada que, de acuerdo con Adif, había superado todos los controles de calidad. El choque posterior con el Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario dejó un balance oficial de 45 víctimas mortales.
El Ministerio de Transportes ha defendido en los últimos días la inversión de más de 700 millones de euros en la renovación del corredor como garantía del mantenimiento de la infraestructura. El tramo afectado entre Guadalmez y Córdoba fue adjudicado en 2022 por 60 millones, con obras prácticamente concluidas en mayo del año pasado, aunque la renovación no incluyó todos los materiales.
El punto de fractura corresponde al empalme entre carriles y traviesas instalados en la última obra y otros más antiguos. La soldadura se sitúa a unos 80 metros del cambio de agujas, considerado el elemento de mayor desgaste del trazado.
El presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña, explicó en rueda de prensa junto al ministro Óscar Puente que la línea Madrid-Sevilla se renueva «totalmente» en algunos subsistemas, mientras que el aparataje de vía se ejecuta «por partes». «Esta soldadura unía el carril preexistente con el nuevo dispuesto en el desvío», reconoció, en referencia al punto de unión entre materiales de distinta edad.
Marco de la Peña detalló que cada pieza está identificada por lote y colada de acería, con un marcado en relieve que incluye el grado del acero y «los dos últimos dígitos del año de fabricación». En imágenes captadas por El Mundo se aprecian cifras “89” en carriles sin renovar y “23” en los más recientes, todos ellos suministrados por ArcelorMittal.
La investigación técnica de la CIAF y la judicial de la Guardia Civil analizan ahora si la fractura se debió a la soldadura, a la calidad del material, a la fatiga por uso o a una rotura catastrófica. Adif ha adelantado que también se revisará la calidad del suministro y que, de detectarse fallos, se exigirán responsabilidades.