
El Ejército de Tierra ha reforzado la vigilancia de los peñones e islotes españoles situados frente a la costa norteafricana ante el riesgo de una acción marroquí «inminente». La alerta afecta al Peñón de Vélez de la Gomera, Alhucemas y las Islas Chafarinas, tres enclaves bajo soberanía española que Rabat reclama como propios y que vuelven a estar en el punto de mira tras la invasión de Ceuta.
Según informa The Objective, los servicios de inteligencia han detectado desde agosto numerosas referencias a estas plazas en la propaganda nacionalista marroquí. En las Fuerzas Armadas temen que alguna plataforma trate de protagonizar una incursión presentada como una «marcha pacífica», pero concebida para desafiar la soberanía española y provocar un conflicto político y diplomático.
La preocupación se concentra en las dos próximas semanas, coincidiendo con la campaña para las elecciones legislativas marroquíes del 23 de septiembre. El nacionalismo territorial puede convertirse así en un instrumento de movilización electoral mientras permanece abierta la crisis de Ceuta y la Audiencia Nacional investiga si Marruecos estuvo detrás de la entrada masiva registrada a finales de julio.
El objetivo más probable sería el Peñón de Vélez de la Gomera, la plaza española más expuesta. El enclave fue una isla hasta que un terremoto, ocurrido en 1934, creó un istmo de arena de unos 85 metros que lo conecta con territorio marroquí. Esa particularidad lo convierte en el punto más accesible y en la frontera terrestre más pequeña del mundo.
El Ejército ha respondido a la amenaza con un incremento de las patrullas marítimas y una revisión de los sistemas de vigilancia, radar y comunicaciones de las tres guarniciones. Efectivos del Regimiento de Transmisiones número 22 han actualizado los mástiles telescópicos desde los que operan las cámaras y los equipos destinados a controlar el entorno.
Las plazas permanecen ocupadas exclusivamente por militares y dependen del abastecimiento por mar y aire. En Vélez de la Gomera hay alrededor de medio centenar de efectivos de los Regulares de Melilla. El Peñón de Alhucemas está protegido por una treintena de miembros del Tercio Gran Capitán 1.º de la Legión, mientras que otros treinta regulares custodian la isla de Isabel II, la única habitada de las tres que forman el archipiélago de las Chafarinas.
Alhucemas tiene además una importancia estratégica añadida. Por sus proximidades discurren varios cables submarinos que garantizan las comunicaciones entre Melilla y la Península. Una acción sobre el islote no afectaría, por tanto, únicamente a la integridad territorial española, sino también a una infraestructura esencial para la ciudad autónoma.
El despliegue preventivo refleja la inquietud existente en Defensa después de la invasión de Ceuta. La hipótesis que manejan los servicios de seguridad es que los enclaves españoles podrían ser utilizados para abrir un nuevo frente dentro de una estrategia de guerra híbrida: acciones ejecutadas por supuestos civiles, amplificadas mediante propaganda y planteadas para obligar a España a elegir entre tolerar una ocupación simbólica o responder y asumir el coste diplomático.
Los servicios españoles vigilan de manera especial al exsenador y exalcalde marroquí de Beni Enzar Yahya Yahya. El agitador, nacido en Melilla, ya protagonizó en agosto de 2012 una incursión en Vélez de la Gomera. Un grupo dirigido por él accedió entonces a la zona militar y colocó banderas de Marruecos antes de ser detenido por efectivos del Grupo de Regulares número 52.
Yahya Yahya desapareció durante años de la primera línea después de caer en desgracia política, pero reapareció la pasada primavera en Melilla durante una celebración de la comunidad musulmana. Desde entonces ha recuperado su discurso contra la españolidad de Ceuta, Melilla y las restantes plazas norteafricanas.
Su organización, denominada Asociación Nacional para la Defensa de Víctimas de la Administración Colonial Española y de la Integridad Territorial de Marruecos, ha reclamado «la evacuación de tropas extranjeras del territorio del reino de Marruecos». También acusa a España de mantener una política «colonialista» y «expansionista».
La plataforma ha señalado el Peñón de Vélez de la Gomera como objetivo principal de una próxima «marcha pacífica», aunque todavía no ha anunciado públicamente la fecha ni la hora. Las fuentes consultadas por el citado medio consideran que la acción puede producirse de forma inminente y la relacionan con la campaña de las elecciones legislativas marroquíes.
El agitador ha dirigido además un mensaje específico a los militares españoles de confesión musulmana destinados en la guarnición. Les ha pedido que no actúen contra quienes denomina sus «correligionarios», un llamamiento que pretende introducir una fractura religiosa dentro de las Fuerzas Armadas y condicionar su respuesta ante una eventual incursión.
La amenaza sobre Vélez de la Gomera, Alhucemas y las Chafarinas amplía la presión territorial que Marruecos ejerce sobre España. Mientras Rabat mantiene sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, las Fuerzas Armadas se preparan ahora para impedir que una operación presentada como civil y pacífica reproduzca el precedente del islote de Perejil o convierta cualquiera de estos enclaves en el siguiente escenario de la crisis.