El documento fue escrito durante su reclusión en la cárcel madrileña de Estremera
El exjefe de los espías de Chávez, ‘Pollo’ Carvajal, admite que Venezuela pagó comisiones al entorno de José Bono por la venta de armas
El exjefe de los espías de Chávez, ‘Pollo’ Carvajal, admite que Venezuela pagó comisiones al entorno de José Bono por la venta de armas
José Bono. Europa Press.
Por LGI
30 de septiembre de 2026

Una carta manuscrita redactada desde prisión por Hugo Armando Carvajal Barrios, exjefe de la inteligencia y contrainteligencia militar del régimen chavista, recoge sus afirmaciones sobre el cobro habitual de comisiones en las ventas de armamento de España a Venezuela. El documento, al que ha tenido acceso The Objective, fue escrito durante su reclusión en la cárcel madrileña de Estremera, entre 2021 y 2023, mientras intentaba conseguir documentación sobre la presunta relación de José Luis Rodríguez Zapatero con el caso Morodo.

El antiguo responsable de los servicios secretos venezolanos, conocido como El Pollo, se dirigía a un exalto cargo chavista que le había ofrecido esos archivos. En la misiva aceptaba comprarlos y subrayaba que los necesitaba con urgencia, pero introducía una condición: separar esa información de los contratos de adquisición de armas españolas. Carvajal sostenía que compradores y vendedores percibían comisiones, aunque rechazaba revelar datos sobre las prestaciones y la tecnología del material militar por considerar que afectaban a secretos de Estado.

La negociación para hacerse con los documentos llegó a concretarse, según las fuentes citadas por el medio. El exmilitar habría pagado por los archivos con la intención de respaldar sus declaraciones ante la Justicia y parte de ese material habría acabado en manos de fiscales e investigadores estadounidenses. La documentación se refería al caso Morodo, la causa relacionada con los pagos de la petrolera pública venezolana PDVSA que desembocó en la condena por delito fiscal del antiguo embajador español en Caracas, Raúl Morodo. La supuesta vinculación de Zapatero con esos hechos es la que Carvajal pretendía documentar.

El contenido de la carta conecta con las manifestaciones que el exdirigente chavista realizó ante la Audiencia Nacional durante su procedimiento de extradición a Estados Unidos, en 2021. Entonces aseguró disponer de información sobre las comisiones y mencionó a José Bono y Miguel Ángel Moratinos como posibles beneficiarios, sin aportar documentos que sustentaran esas acusaciones. El periódico atribuye sus reservas a entregar pruebas sobre las operaciones militares al temor de exponerse a una acusación por revelación de secretos de Estado.

La vertiente económica de aquellos contratos ya había sido objeto de una investigación judicial en España. Según la información publicada, 42 millones de euros fueron canalizados como comisiones a través de Rebazve Holding, una sociedad que recibió el dinero en Suiza y posteriormente lo repartió entre distintos destinatarios. Entre ellos figuraban Javier Salas, antiguo presidente del Instituto Nacional de Industria, y Antonio Rodríguez-Andín, expresidente de la Compañía Trasatlántica Española. Ambos fueron investigados junto con Juan Pedro Gómez Jaén, que presidía Navantia cuando se cerró la operación.

La Audiencia Nacional archivó el procedimiento el 12 de enero de 2021. De acuerdo con el relato sobre aquella resolución, el tribunal constató los pagos, pero fundamentó el sobreseimiento en que las comisiones no habían salido del Tesoro público español. Al menos 12 millones habrían llegado a Salas y Rodríguez-Andín, mientras que el resto se habría distribuido entre ciudadanos venezolanos mediante sociedades en distintas jurisdicciones, sin que pudiera reconstruirse por completo el destino final del dinero.

El origen del negocio estaba en las negociaciones impulsadas durante el Gobierno de Zapatero para vender a Venezuela 12 aeronaves militares y ocho buques, con un presupuesto inicial de unos 1.700 millones de euros. Bono intervino como ministro de Defensa y Morodo participó desde la Embajada en Caracas. La oposición de Washington alteró el acuerdo: los aviones incorporaban tecnología estadounidense cuya transferencia requería autorización, lo que terminó dejando las aeronaves fuera de la venta. También hubo que sustituir componentes de los barcos para completar el suministro naval.

Tras esos cambios, el contrato quedó cifrado en 1.207 millones de euros. Sin embargo, según la documentación que el periódico atribuye a la exfiscal general venezolana Luisa Ortega Díaz, Caracas habría desembolsado 1.249 millones. La diferencia de 42 millones constituye el núcleo de las pesquisas sobre las comisiones. La carta de Carvajal aporta ahora su testimonio escrito sobre esas prácticas, aunque por sí sola no acredita quiénes fueron todos sus beneficiarios ni respalda documentalmente las acusaciones que formuló contra antiguos miembros del Gobierno español.

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