El juzgado de Menores decidió inhibirse y remitir la causa a un tribunal ordinario
El falso mena marroquí que violó a una niña de 14 años en Hortaleza sigue en un centro y no ha ingresado en prisión pese a tener 23 años
El falso mena marroquí que violó a una niña de 14 años en Hortaleza sigue en un centro y no ha ingresado en prisión pese a tener 23 años
Centro de menores en Hortaleza. Europa Press
Por LGI
7 de octubre de 2025

El falso mena acusado de violar a una niña de 14 años el pasado mes de agosto, Mohamed R., continúa interno en un centro de menores pese a tener 23 años, según ha confirmado Vozpópuli. El joven, de origen marroquí, fue ingresado en el Centro de Ejecución de Medidas Judiciales Teresa de Calcuta por orden de la Fiscalía de Menores tras su detención, cuando aseguraba tener 17 años.

Las dudas sobre su edad surgieron poco después de su arresto, lo que llevó a la jueza de Menores a ordenar un estudio médico para verificarla. Los exámenes radiológicos concluyeron que su edad biológica «más probable» es de 23,2 años, es decir, seis más de los que afirmaba tener. Ante este resultado, el juzgado de Menores decidió inhibirse y remitir la causa a un tribunal ordinario que ahora deberá procesarlo como adulto.

El traslado del caso, sin embargo, no se ha materializado aún. Aunque la jueza solicitó la inhibición la semana pasada, el nuevo juzgado todavía no ha convocado la vista en la que se determinará si Mohamed R. debe ingresar en prisión provisional o permanecer en libertad a la espera de juicio. Hasta entonces, sigue conviviendo con más de un centenar de menores en el centro madrileño donde cumple internamiento cerrado.

El Teresa de Calcuta, situado en el municipio de Brea del Tajo, a unos setenta kilómetros de Madrid, depende de la Comunidad de Madrid y cuenta con 125 plazas. Es el único centro de ejecución de medidas judiciales ubicado fuera de la capital y acoge tanto a chicos como a chicas que cumplen internamientos preventivos o sentencias firmes dictadas por los juzgados de Menores.

Por norma general, cuando un interno alcanza la mayoría de edad durante su estancia, puede optar por seguir en el centro hasta finalizar la medida o ser trasladado a prisión. No obstante, el caso de Mohamed R. es excepcional: no se trata de un joven que haya cumplido los 18 durante el internamiento, sino de un adulto plenamente formado que fue admitido como si fuera menor debido a su falsa declaración inicial.

Fuentes próximas al proceso explican que Mohamed R. se encuentra bajo un régimen cerrado, el más restrictivo de los tres existentes —cerrado, semiabierto y terapéutico—, lo que le impide salir del recinto sin autorización judicial. La situación, inédita en el sistema de justicia juvenil, ha generado malestar entre los trabajadores del centro, que advierten del riesgo que supone mantener a un adulto junto a menores de edad mientras se resuelve su situación judicial.

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