La campaña de la cebolla se ha convertido en un nuevo golpe para el campo español. Los agricultores denuncian un desplome de los precios en origen provocado por el aumento de las importaciones y por la presión de la industria, que, según sostienen, está sustituyendo producto nacional por cebolla procedente de terceros países. La consecuencia, aseguran, es que numerosos productores están optando por destruir sus cosechas o abandonarlas en el campo porque recogerlas supone perder dinero.
Las organizaciones agrarias denuncian que el precio ofrecido a los productores se sitúa muy por debajo de los costes de producción, incumpliendo el principio que inspira la Ley de la Cadena Alimentaria, según el cual no debería venderse por debajo de coste.
Desde Ava-Asaja cifran en ocho millones de euros las pérdidas registradas en la Comunidad Valenciana, una de las principales zonas productoras de cebolla en España. La organización explica que los operadores comerciales están ofreciendo ocho céntimos por kilo, cuando los costes de producción superan los 25 céntimos por kilo. En la recta final de la campaña, añaden, el precio llegó a desplomarse hasta tres céntimos por kilo, una cantidad que ni siquiera compensa el coste de la recolección.
Ante esta situación, algunos agricultores han optado por triturar la cebolla con el tractor —una práctica conocida como «rotovatar»— o regalar la producción antes que asumir mayores pérdidas. Las imágenes de explotaciones destruyendo el fruto de meses de trabajo se han repetido durante las últimas semanas.
Los productores consideran especialmente grave que esta crisis coincida con un fuerte incremento de las importaciones. Según los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa recogidos por DataComex, España aumentó las compras de cebolla del exterior casi un 18% entre enero y abril de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, justo antes del inicio de la comercialización de la cebolla temprana nacional.
La mayor parte de ese incremento procede de países extracomunitarios. Entre los diez principales proveedores de cebolla para España figuran siete países ajenos a la Unión Europea. Perú y Chile lideran el crecimiento de las exportaciones hacia el mercado español, con aumentos de más de 5.700 toneladas y casi 4.800 toneladas, respectivamente.
Los agricultores sostienen que esta entrada masiva de producto extranjero ejerce una presión a la baja sobre los precios nacionales y denuncian una competencia que consideran desleal. Recuerdan que los productores españoles deben cumplir algunas de las exigencias medioambientales, laborales y fitosanitarias más estrictas del mundo, mientras compiten con mercancías procedentes de países sometidos a normativas diferentes.
El presidente de Ava-Asaja, Cristóbal Aguado, lamenta que los agricultores hayan soportado elevados costes de producción, las altas temperaturas y las plagas para obtener una buena cosecha que finalmente no pueden rentabilizar. «La clase política de la UE ha abierto las puertas de par en par a una producción de fuera que ni es tan fresca, ni es tan saludable, ni es tan sostenible como la nuestra», afirma en declaraciones a El Debate.
El dirigente agrario reclama que se dé prioridad a la producción nacional para evitar que continúe el abandono de explotaciones. «Basta de competencia desleal que viene para echarnos del mercado. O damos preferencia a la producción de proximidad o seguirán aumentando los campos abandonados», advierte.