El presidente del Colegio de Médicos de Ceuta señala al ministro Ángel Víctor Torres
El Gobierno abandona a los médicos ceutíes tras la invasión: trabajan hasta con cólicos nefríticos y terminan las guardias llorando
El Gobierno abandona a los médicos ceutíes tras la invasión: trabajan hasta con cólicos nefríticos y terminan las guardias llorando
Hospital en Ceuta. Redes sociales
Por LGI
7 de septiembre de 2026

Médicos de Ceuta que trabajan hasta 24 horas en el Hospital Universitario han denunciado el agotamiento físico y psicológico que atraviesa parte de la plantilla sanitaria después del fuerte incremento de la presión asistencial registrado tras la invasión migratoria iniciada el pasado 30 de julio. Facultativos consultados por El Confidencial describen jornadas al límite, servicios de Urgencias saturados y profesionales que terminan sus guardias entre lágrimas.

El presidente del Colegio de Médicos de Ceuta, Enrique Roviralta, asegura que los facultativos «están rotos» y necesitan apoyo psicológico. Según relata, algunos continúan trabajando incluso cuando su estado físico no es el adecuado y se han dado casos de médicos atendiendo pacientes mientras sufrían un cólico nefrítico. Roviralta también carga contra el Ejecutivo por hablar de normalidad y sostiene que esa descripción resulta ofensiva para quienes están soportando la situación en primera línea.

Uno de los testimonios recogidos es el de un médico menor de 30 años que compagina su trabajo entre un centro de salud durante la semana y las Urgencias del Hospital Universitario los fines de semana. Nada más comenzar uno de sus últimos turnos, asegura que tuvo que telefonear a su coordinadora para decirle que no podía continuar. La demanda asistencial, según su relato, se ha duplicado, obligándole a atender simultáneamente hasta a 13 pacientes.

El facultativo señala además las dificultades que supone atender a numerosos inmigrantes ilegales recién llegados que no hablan español y carecen de un historial médico disponible. Los profesionales recurren en ocasiones a enfermeros, miembros de seguridad o militares para poder comunicarse con ellos, aunque asegura que cada vez resulta más complicado encontrar a alguien dispuesto o disponible para realizar las traducciones. A ello se suma el desconocimiento sobre posibles patologías previas o tratamientos farmacológicos.

La presión empieza también a tener consecuencias sobre la capacidad de Ceuta para retener y atraer especialistas. Un cardiólogo intervencionista que tenía previsto incorporarse para poner en funcionamiento la sala de hemodinámica finalmente habría renunciado a trasladarse a la ciudad. Otro especialista en traumatología y ortopedia, con experiencia en Francia y Brasil y ya asentado en Ceuta, ha comunicado su intención de marcharse ante el deterioro de la situación que percibe.

El problema se agrava por las carencias estructurales que arrastraba previamente la sanidad ceutí. La ciudad no dispone de servicios propios de Neurocirugía, Cirugía Maxilofacial ni unidad de Hemodinámica, mientras determinados tratamientos oncológicos obligan a trasladar a los pacientes a hospitales de la Península. Los traumatólogos, además, dejaron hace aproximadamente dos años de realizar guardias presenciales y actualmente permanecen localizados para acudir al hospital cuando son requeridos.

Los sanitarios también advierten de que el impacto trasciende el hospital. El joven médico entrevistado asegura que algunos profesionales se plantean abandonar Ceuta y sostiene que la percepción sobre la calidad de vida de la ciudad ha cambiado desde finales de julio. Como posible solución a medio plazo, plantea la creación de una Facultad de Medicina en Ceuta que permita formar y captar nuevos facultativos y contribuya a aliviar la escasez de personal.

Roviralta reclama, por su parte, una respuesta más contundente del Gobierno central y señala directamente al ministro Ángel Víctor Torres, después de asumir el mando único para gestionar la crisis. El presidente del Colegio de Médicos considera que la nueva estructura debería facilitar la adopción de decisiones sin tener que coordinar cada medida entre diferentes ministerios y reclama que el Ejecutivo reconozca la gravedad de la presión que soportan los sanitarios ceutíes.

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