El grupo municipal de VOX en el Ayuntamiento de Barcelona ha denunciado la negativa de la mayoría de los grupos del consistorio barcelonés a condenar la violencia política en la ciudad.
En el último pleno municipal, VOX presentó una proposición para rechazar y condenar explícitamente «cualquier acto violento motivado por razones ideológicas, independientemente del partido político o la ideología afectada».
La iniciativa buscaba que el Ayuntamiento se comprometiera a defender la convivencia democrática y el respeto institucional ante los reiterados episodios de agresiones, amenazas y hostigamiento contra representantes públicos, militantes o sedes de formaciones políticas.
El Gobierno municipal del PSC, y Junts, ERC y Comuns votaron en contra de esta iniciativa, bloqueando así la propuesta presentada por VOX que abogaba por la neutralidad democrática y «la protección del pluralismo político».
El presidente del grupo municipal de VOX, Gonzalo de Oro, ha denunciado que esta actitud demuestra que la gran mayoría de los grupos políticos de Barcelona no ven mal la violencia siempre que esta se ejerza contra un rival político: «Se confirma que en esto también Barcelona es una anomalía, ya que hay partidos que dan por buena la violencia cuando se ejerce contra VOX o sus simpatizantes. Son incapaces de condenarla de manera universal, porque anteponen su sectarismo a la defensa de la democracia».
De Oro ha recordado que VOX ha sido víctima de numerosos ataques en la ciudad —desde agresiones físicas, a pintadas, amenazas o boicots organizados— sin que el Gobierno municipal ni el resto de partidos hayan mostrado una condena firme: «La violencia política nunca puede justificarse. Si la mayoría de partidos representados en el Ayuntamiento no son capaces ni siquiera de afirmar ese principio básico, todos ellos se convierten en cómplices del clima de hostilidad que sufren nuestros concejales y simpatizantes«.