La última maniobra propagandística de Pedro Sánchez vuelve a destapar la hipocresía de su política exterior. El presidente ha ordenado enviar el Buque de Acción Marítima (BAM) Furor P-46 para escoltar y asistir a la flotilla que pretende llegar a Gaza, pero lo hace con un navío armado con cañones fabricados por la empresa estatal israelí RAFAEL y por BAE Systems.
Según informa Vozpópuli, el BAM Furor cuenta con un cañón Oto Melara de 76 mm y dos cañones automáticos MK 38 de 25 mm. Estos últimos son fabricados por RAFAEL, una de las compañías de defensa más importantes de Israel, y cuya relación con la Armada española se traduce en contratos millonarios de mantenimiento. De hecho, el coste de estas adjudicaciones supera los 2,5 millones de euros, tras licitaciones que incluyen asistencia técnica, reparaciones, actualizaciones y soporte de sistemas.
El mismo Gobierno que pretende exhibir apoyo a la causa palestina moviliza un buque cuya potencia de fuego depende directamente de la industria militar israelí. Una contradicción que deja en evidencia la incoherencia de Sánchez y de sus socios de coalición, empeñados en alimentar un discurso ideológico en política exterior mientras sostienen, con dinero público, contratos de defensa con el Estado judío.
El Furor P-46, botado en 2017 en los astilleros de Navantia y en servicio desde 2019, está atracado en el puerto de Cartagena y ya ha iniciado las maniobras de alistamiento y aprovisionamiento para zarpar hacia Gaza. Con 59 metros de eslora y 9 de manga, su autonomía supera las 4.000 millas náuticas. A bordo dispone además de un helicóptero AB-212 para labores de reconocimiento, búsqueda y rescate.
El despliegue pretende transmitir un mensaje político, pero las contradicciones saltan a la vista: mientras Sánchez se hace fotos con líderes internacionales atacando a Israel y presentándose como «defensor de los derechos palestinos», el propio Ejército español depende de la tecnología militar israelí para armar sus buques de guerra.
RAFAEL, fundada en 1948 y con más de 7.500 empleados, es uno de los gigantes de la defensa israelí y desarrolla sistemas de seguridad para tierra, mar, aire y espacio. En 2011 adquirió la compañía Controp, especializada en equipos electro-ópticos de detección de blancos, como los que hoy equipa el BAM Furor.