
El Gobierno de Sánchez ha destinado medio millón de euros del presupuesto público a fomentar la llamada «diversidad sexual y de género» en Colombia, a través de una organización denominada Corporación Caribe Afirmativo, con sede en ese país y financiada además por la Open Society Foundations de George Soros, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional (AEXCID).
Según informa The Objective, el dinero se canaliza bajo el paraguas de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), que ha aprobado dos programas: «Democracia, derecho y protección de personas LGTBIQ+ en movilidad humana» y «Género. Enterezas: proteger la vida garantizando la seguridad y acceso a la justicia». Ambos suman una partida de 500.000 euros procedentes del erario español.
Caribe Afirmativo se define como un ente que busca «consolidar una cultura de paz desde el reconocimiento de la diversidad sexual y de género». Sin embargo, su organigrama —con más de 17 órganos de coordinación y una dirección bicéfala— muestra un aparato burocrático propio de las grandes ONG politizadas que sobreviven gracias a la financiación pública internacional.
La organización asegura que su proyecto más importante son las llamadas «Casas Caribe», cinco espacios en zonas rurales y barrios populares donde se realizan actividades artísticas y sociales «para promover la diversidad sexual». Según la propia información publicada por la entidad, el número de beneficiarios registrados es cero.
El portal de la organización también exhibe un lenguaje ideologizado hasta el extremo, en el que se feminizan términos de forma forzada y se presentan sus actividades como «procesos de construcción de ciudadanías diversas».
En su página oficial, Caribe Afirmativo detalla que sus «aliadxs» principales son la Open Society Foundations, la AECID, el PNUD y la AEXCID, lo que sitúa a España como uno de los principales financiadores del entramado. De hecho, el Ejecutivo de Sánchez también destina dinero público tanto a la Open Society como al propio PNUD, lo que duplica indirectamente el flujo de fondos hacia el mismo circuito ideológico.
La llamada «cooperación internacional para el desarrollo» se ha convertido en un instrumento político de exportación ideológica, donde el dinero público se reparte entre entidades alineadas con las agendas progresistas: diversidad sexual, feminismo radical, ecologismo militante o políticas de género, según denuncia The Objective.
Este patrón, consolidado durante los últimos años, evidencia la utilización del presupuesto estatal español para financiar causas ideológicas en el extranjero, mientras se desatienden necesidades internas como la sanidad, la seguridad o la defensa nacional.