La política hídrica de Sánchez vuelve a generar polémica
El Gobierno de Sánchez impulsa trasvases en Marruecos mientras prepara un severo recorte del Tajo-Segura en España
El Gobierno de Sánchez impulsa trasvases en Marruecos mientras prepara un severo recorte del Tajo-Segura en España
Pedro Sánchez. Europa Press.
Por LGI
12 de septiembre de 2026

La política hídrica del Gobierno de Pedro Sánchez vuelve a quedar en entredicho. Mientras el Ejecutivo se ha comprometido a buscar financiación para infraestructuras hidráulicas y posibles trasvases en Marruecos, en España prepara un severo recorte del Tajo-Segura, una infraestructura clave para el abastecimiento y la agricultura del sureste peninsular.

El compromiso con Rabat quedó recogido en la declaración conjunta firmada tras la XIII Reunión de Alto Nivel entre España y Marruecos, celebrada el pasado 4 de diciembre en Madrid. El documento contempla que España procure financiación para proyectos considerados prioritarios por el reino alauí, entre ellos infraestructuras relacionadas con el agua y posibles transferencias entre cuencas. Al mismo tiempo, el Ejecutivo español prepara una modificación de las reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura que supondrá una reducción de los volúmenes enviados hacia Alicante, Murcia y Almería.

El Tajo-Segura, bajo amenaza de nuevos recortes

El Gobierno justifica el cambio por el aumento de los denominados caudales ecológicos del Tajo, una medida que reducirá la cantidad de agua disponible para el sureste español.

La situación genera especial preocupación porque la cuenca del Segura es una de las que presentan menores reservas hídricas del país. Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica, los embalses del Segura se encuentran aproximadamente al 52% de su capacidad, mientras los del Tajo almacenan unos 11.056 hectómetros cúbicos, cerca de diez veces más.

La nueva regulación amenaza así con reducir el agua disponible en una de las principales zonas agrícolas de España en un momento en el que el sector afronta además mayores costes de producción y una creciente competencia exterior.

España busca financiación para proyectos hidráulicos en Marruecos

La controversia aumenta por el compromiso adquirido con Marruecos. La declaración bilateral firmada por ambos gobiernos incluye la voluntad española de facilitar o procurar financiación para proyectos hidráulicos considerados prioritarios por Rabat, entre ellos infraestructuras destinadas a mejorar la transferencia y disponibilidad de agua.

Marruecos lleva años desarrollando una ambiciosa estrategia de construcción de presas, desaladoras y conexiones entre cuencas ante el avance de la sequía. España, por tanto, se muestra dispuesta a colaborar financieramente con esa política mientras dentro de sus propias fronteras reduce una de las principales transferencias de agua entre cuencas.

Más de 1.000 millones de actividad económica dependen del trasvase

El Tajo-Segura no constituye únicamente una infraestructura de abastecimiento. El valor económico de la producción agrícola vinculada a las zonas beneficiadas por el trasvase supera los 403 millones de euros anuales.

A esta cantidad se suman cerca de 500 millones asociados a la actividad comercial y otros 115 millones correspondientes a actividades de transformación. En conjunto, más de 1.000 millones de euros de actividad económica están directa o indirectamente relacionados con el agua suministrada a través del trasvase.

Miles de puestos de trabajo dependen asimismo de los cultivos de regadío del sureste español, una de las principales zonas productoras y exportadoras de frutas y hortalizas de Europa.

El campo del sureste teme perder competitividad

Los agricultores y regantes de Alicante, Murcia y Almería llevan meses alertando de las consecuencias que tendría una reducción adicional del agua procedente del Tajo.

El sector sostiene que el recorte amenaza la supervivencia de numerosas explotaciones y el liderazgo agroalimentario español, especialmente en un contexto de fuerte competencia con productos procedentes de terceros países. Los cultivos de la zona tienen además un papel relevante en la lucha contra la desertificación.

Las estimaciones manejadas por el sector apuntan a que estas explotaciones absorben aproximadamente 1,2 millones de toneladas de CO₂ cada año, además de actuar como barreras frente a incendios y pérdida de suelo fértil.

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