España afrontará en 2026 la llegada de otros 840.000 inmigrantes, según la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), que presentó en Madrid sus previsiones autonómicas, que recoge este viernes Okdiario. Todo ello ocurre mientras el país sufre un déficit habitacional superior a 1,7 millones de viviendas, un problema que no deja de agravarse.
Funcas sostiene que la entrada masiva de extranjeros está transformando el equilibrio económico y demográfico del país. La fundación admite que la inmigración ha acabado reconfigurando el empleo y el PIB, aunque también evidencia una realidad menos comentada: la población española continúa reduciéndose, y sólo Extremadura mantiene una caída total sin compensación.
El crecimiento de inmigrantes ha sido desproporcionado en varias regiones. Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Castilla y León y, de forma más acusada, Asturias han registrado incrementos por encima del 40%, llegando esta última al 45,8%. Mientras, territorios como Murcia, Canarias o Baleares no han llegado al 25%, aunque también sufren la presión demográfica.
El reparto territorial demuestra una concentración clara: Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid acumulan más de la mitad de la inmigración recibida (56%), convirtiéndose en focos donde la presión sobre los servicios públicos y la vivienda es cada vez mayor.
La fundación subraya que la incorporación de extranjeros ha frenado la despoblación en algunos territorios, pero también reconoce que cuatro de cada diez nuevos empleos creados desde 2022 han sido ocupados por trabajadores foráneos. Hoy, más del 14% de los afiliados a la Seguridad Social son extranjeros, mientras cientos de miles de jóvenes españoles encadenan precariedad y carecen de acceso a un hogar.
Pese a esta situación límite, Funcas prevé que la llegada de extranjeros continúe y sume 840.000 personas adicionales en los próximos años. Una presión que recae, otra vez, sobre un mercado inmobiliario estancado.
El sector advierte de que España no construye al ritmo necesario, en parte por las trabas regulatorias, la falta de suelo, la burocracia asfixiante, la inseguridad jurídica y las exigencias medioambientales. Todo ello bloquea la creación de vivienda mientras la población aumenta sin que la oferta pueda absorberla.
El Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) confirma que existe una demanda extranjera muy intensa, que contribuye a disparar los precios ante una oferta insuficiente. El resultado es un país donde los alquileres y la compra suben a doble dígito, expulsando a los jóvenes y erosionando el poder adquisitivo de las familias.
España avanza así hacia un escenario insostenible: más población, menos vivienda disponible y un mercado laboral tensionado, donde la inmigración masiva actúa como factor determinante en la crisis que sufren los españoles para acceder a un hogar.