El Gobierno vasco ha admitido ante una pregunta de VOX 391 casos de posible mutilación genital en la región atendidos en Osakidetza, el Servicio Vasco de Salud, desde el año 2013.
Nigeria lidera como principal país de procedencia de las víctimas con 102 casos, después España (inmigrantes de segunda generación) con 95; Mali con 43; Senegal con 27; Guinea con 26; Guinea-Bissau con 25; Gambia con 20; Somalia con 15; y Costa de Marfil con 14, entre otros. Por grupos de edad acumulados, destaca de 0-13 años con 115 casos. En la mayoría de los casos las víctimas tienen entre 0 y 13 años (115, el 29,4%). Las víctimas de Nigeria, Mali y Senegal suman el 43,9% de los casos.
En 2026 ya se han contabilizado 17 casos, 76 en 2025 y 68 en 2024, según la respuesta parlamentaria a una pregunta de VOX del consejero de Salud, Alberto Martínez Ruiz, fechada el pasado 30 de abril.
La portavoz de VOX, Amaia Martínez, ha denunciado en declaraciones a LA GACETA las fallidas campañas de prevención de la ablación del Gobierno vasco. «Es un ejemplo dramático de la resistencia de tantos inmigrantes a integrarse en la cultura que les acoge, a asumir como propias nuestras reglas y leyes», ha añadido.
«Se tiene conocimiento del colectivo de mayor riesgo, mujeres procedentes del África subsahariana, la mayoría de ellas de Nigeria… Es especialmente grave que muchas de las víctimas hayan nacido en España, una prueba más de la fatal inacción institucional y de la permisividad de administraciones y ONG».
«Denigra a las mujeres, incluso pone en peligro su vida… ¿dónde están los colectivos feministas? Suponemos que mirando hacia otro lado mientras preparan sus pancartas. La mejor prevención contra la ablación es la mano dura contra progenitores irresponsables dispuestos a maltratar a sus hijas. Detención, cárcel y deportación», ha agregado Amaia Martínez.
VOX recuerda que es una conducta que «está gravemente castigada en el Código Penal y en la legislación internacional, incluyendo el Convenio de Estambul». Se trata —añade— de una práctica que «se suele llevar a cabo cuando las mujeres son más vulnerables, es decir, en su niñez y en su adolescencia». «No tiene más objeto que el de limitar y reprimir la naturaleza más íntima de las niñas, con graves repercusiones físicas y psicológicas que les acompañarán de por vida».