«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Sumó en total diez arrestos en territorio español

El inmigrante marroquí que violó a una niña de 14 años en Hortaleza había sido detenido ocho veces en los cuatro meses que llevaba en Madrid

Centro de menas de Hortaleza. Redes sociales

El inmigrante marroquí de 17 años acusado de violar a una niña de 14 años en las inmediaciones del centro de menas de Hortaleza había sido arrestado en repetidas ocasiones mucho antes de esa agresión. En apenas cuatro meses en la capital, la policía lo detuvo siete veces, sumando en total diez arrestos en territorio español por delitos que iban desde amenazas hasta robos con violencia, además de enfrentamientos con agentes. Sin embargo, siempre terminaba en libertad.

Las dos primeras detenciones ocurrieron en San Sebastián, a comienzos de 2024, cuando fue sorprendido cometiendo hurtos y robos con fuerza. Poco después se trasladó a Madrid, donde se convirtió en un habitual de la comisaría de Hortaleza. Su historial en la capital comenzó el 15 de abril con una reclamación judicial y se amplió en los meses siguientes con acusaciones por amenazas reiteradas, atentado a la autoridad, riñas tumultuarias y robos. Finalmente, el 29 de agosto fue señalado como el responsable de la agresión sexual contra la menor.

La jueza de Menores ordenó su internamiento en régimen cerrado en el Centro de Ejecución de Medidas Judiciales María Teresa de Calcuta, en Brea de Tajo. Mientras tanto, la víctima, representada por el letrado Alfredo Arrién, se recupera de las lesiones sufridas durante el ataque.

El relato del propio joven muestra un largo recorrido migratorio por Europa. Explicó que entró en España en enero oculto en el motor de un camión que llegó a Almería. Desde allí pasó por Barcelona y San Sebastián antes de cruzar a Francia. Más tarde viajó a Alemania, donde estuvo cinco meses en un centro de Bochum, del que huyó porque no le iban a legalizar su situación. También pasó por Suiza y volvió a Francia, abandonando sucesivamente distintos centros de acogida. Finalmente regresó a España, donde una ONG lo derivó a Madrid en busca de oportunidades.

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