Una niña de 14 años que fue agredida sexualmente por un solicitante de asilo en Epping ha desvelado haber quedado traumatizada y sentirse «expuesta y vulnerable» al usar falda. En su testimonio ante el tribunal, explicó que ahora no puede evitar mirar «por encima del hombro» cuando sale con amigos y que el lugar donde sufrió el ataque se ha convertido en un recordatorio constante de lo ocurrido.
El agresor, Hadush Gerberslasie Kebatu, es un etíope de 38 años que había llegado al Reino Unido en una pequeña embarcación pocos días antes de los hechos. Esta semana fue condenado a 12 meses de prisión tras un juicio en los tribunales de Chelmsford y Colchester, en el que fue declarado culpable de cinco delitos, entre ellos dos agresiones sexuales, un intento de agresión, acoso y un cargo de incitación a una menor para realizar actos sexuales.
Las pruebas presentadas confirmaron que Kebatu abordó a dos adolescentes, a las que llegó a decir que quería «tener un hijo con cada una», intentando besarlas y colocando la mano sobre el muslo de una de ellas mientras le acariciaba el cabello. También se acreditó que acosó a una mujer adulta con tocamientos y comentarios inadecuados sobre su apariencia.
El juez de distrito Christopher Williams recordó al acusado que sabía perfectamente que la víctima tenía 14 años, pues incluso sus amigas llevaban uniforme escolar. Rechazó la posibilidad de suspender la pena al considerar que «no existe una perspectiva realista de rehabilitación» y concluyó que el acusado constituye «un riesgo significativo de reincidencia». Pese a ello, fue sentenciado a sólo 12 meses de prisión
Durante su estancia en prisión preventiva, Kebatu llegó a intentar suicidarse. El juez, no obstante, señaló que su vergüenza parecía estar motivada por el escándalo público generado y no por un verdadero arrepentimiento. «Es evidente que su remordimiento se centra en las consecuencias sociales, no en el daño causado», afirmó.