Nigel Farage ha lanzado este domingo la mayor ofensiva política contra la inmigración masiva en el Reino Unido desde el Brexit. El líder de Reform UK prometió expulsar a cientos de miles de inmigrantes y poner fin al acceso de extranjeros al sistema sanitario (NHS) y a las ayudas sociales, a las que calificó como una «bomba de relojería financiera» para el país.
El plan supone una reversión radical de las reglas laxas de inmigración impulsadas por Boris Johnson, responsables, según Farage, de la llamada «Boriswave», una oleada de 3,8 millones de inmigrantes que llegaron tras el referéndum de 2016.
Farage anunció que abolirá el estatus de «indefinite leave to remain» (ILR), equivalente a la residencia permanente, en los primeros 100 días de un eventual Gobierno de Reform. En su lugar, todos los inmigrantes deberán reaplicar cada cinco años a un visado con condiciones más duras: ingresos superiores a las 35.800 libras anuales, dominio del inglés a nivel profesional, buena conducta y prohibición de acceder a subsidios.
Zia Yusuf, jefe de políticas de Reform, precisó en The Telegraph que «muchos de los que perderán su permiso de residencia dependen totalmente del Estado de bienestar y se marcharán de manera voluntaria al perder acceso a los beneficios; los que no lo hagan serán deportados».
El partido sostiene que eliminar el acceso de los inmigrantes a subsidios y sanidad supondría un ahorro de 234.000 millones de libras a largo plazo. Yusuf añadió que la mitad de los migrantes llegados con la «Boriswave» no trabajan, lo que anticipa un «desastre financiero» cuando 800.000 de ellos adquieran derecho a beneficios el próximo año.
Actualmente, los extranjeros pueden solicitar residencia indefinida tras cinco años y ciudadanía un año después. Reform endurecería este plazo hasta los siete años y prohibiría cualquier solicitud a quienes hayan salido más de 90 días del país o reclamado ayudas públicas.
El anuncio llega tras una manifestación histórica, encabezada por Tommy Robinson, que reunió a más de 100.000 personas en Londres contra la inmigración.
La presión también crece sobre el laborista Keir Starmer, cuyo acuerdo migratorio con Francia —»uno dentro, uno fuera»— apenas ha logrado tres deportaciones hasta la fecha. Aunque el Gobierno promete reducir la inmigración neta, las cifras (431.000 en 2024) siguen muy por encima de los niveles previos al Brexit.
La propuesta de Farage se alinea con las restricciones anunciadas por Donald Trump en EEUU, que prevé cobrar 100.000 dólares por visado a trabajadores cualificados. No obstante, desde el mundo empresarial ya se alzan críticas ante la posible falta de mano de obra barata. Reform responde con un nuevo «Acute Skills Shortage Visa», pensado sólo para sectores con déficit laboral, y obliga a las empresas que contraten extranjeros a financiar la formación de un británico en el mismo oficio.
Mientras tanto, los sondeos otorgan a Reform una ventaja de más de 12 puntos sobre laboristas y conservadores, consolidando el liderazgo de Farage.