«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Considera que fue un error confiar en exceso en modelos automáticos, radares y sistemas digitales

El jefe de Climatología de la AEMET reconoce diez meses después su responsabilidad por la DANA: «No lo hicimos muy bien»

Jefe de Climatología de la AEMET. Redes sociales

El jefe de Climatología de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en la Comunidad Valenciana, José Ángel Núñez, ha admitido que el organismo público cometió errores en la gestión de la DANA que golpeó la región el 29 de octubre de 2024, un episodio devastador que dejó 228 fallecidos y cuantiosos daños materiales. «No voy a decir que lo hicimos muy bien», ha reconocido este lunes en una entrevista en la televisión autonómica À Punt.

El meteorólogo ha subrayado que la misión fundamental de la AEMET es salvaguardar vidas y bienes, algo que claramente no se consiguió en esta ocasión. Según Núñez, el mayor reto ahora es recuperar poco a poco la confianza de los ciudadanos en el sistema de emergencias, que incluye tanto a la propia Agencia Estatal de Meteorología como a los servicios de Protección Civil.

El pasado mes de marzo, la AEMET ya había reconocido ante la magistrada Nuria Ruiz Tobarra que sus previsiones del 29 de octubre resultaron insuficientes: las precipitaciones finalmente triplicaron lo estimado. Núñez ha recordado que «todo el sistema se vio superado» por la magnitud del desastre, aunque destacó que Protección Civil y otros organismos de emergencia han gestionado con éxito crisis de gran calado durante décadas.

Con un tono personal, el responsable de Climatología ha llegado a ironizar: «Lo he dicho alguna vez medio en broma, aunque sin gracia, que me hubiera subido a las torres de Serrano para avisar a gritos de que todo el mundo se protegiera… pero yo eso no lo sabía». El funcionario insistió en que ni en sus peores pesadillas habría imaginado lluvias de 770 litros en Turís ni un balance de más de dos centenares de víctimas mortales.

El meteorólogo también ha reflexionado sobre el papel de la tecnología en la predicción del episodio. A su juicio, uno de los problemas fue confiar en exceso en modelos automáticos, radares y sistemas digitales, apartando en parte el criterio humano. «La tecnología es útil, pero la decisión final sigue siendo de las personas», ha advertido, apelando a un equilibrio entre ciencia y juicio profesional.

Diez meses después, Núñez considera que deben adoptarse medidas que refuercen la coordinación entre instituciones y que eviten repetir los errores de aquella jornada. «La ciencia nos decía que era un día de peligro extraordinario», ha señalado, al tiempo que ha urgido a reforzar los mecanismos de alerta y de respuesta para que tragedias de este calibre no vuelvan a repetirse.

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