«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Generaron 300.000 euros

El marroquí y el búlgaro detenidos en Murcia por tráfico de inmigrantes ilegales cobraban 300 euros a cada uno

Unidad de la Policía Nacional. Europa Press

La Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Policía Nacional, en coordinación con las autoridades francesas, ha desarticulado en Murcia una red dedicada al tráfico de inmigrantes ilegales entre España y Francia. Según fuentes policiales consultadas por LA GACETA, los dos detenidos son un hombre de origen marroquí y otro de origen búlgaro que utilizaban una vivienda en la pedanía murciana de El Raal como centro de operaciones.

La red funcionaba como un servicio de transporte ilegal de personas, similar a un «Blablacar de inmigrantes sin papeles». El principal investigado, de origen búlgaro, realizaba viajes periódicos, aproximadamente cada quince días, recogiendo a inmigrantes ilegales en Murcia para trasladarlos a Francia y realizando el trayecto inverso en sentido contrario. Fuentes de la UCRIF explican que el cabecilla cruzó la frontera más de treinta veces y que, en marzo de este año, fue detenido en Francia cuando intentaba acceder a España con seis inmigrantes ilegales en su vehículo. Cada persona pagaba 300 euros por el traslado.

La investigación se inició tras una solicitud de la Policía Nacional francesa. En menos de 48 horas se activó una Orden Europea de Investigación que permitió la entrada y registro en la vivienda de El Raal. Durante el registro, los agentes encontraron un fuerte dispositivo de seguridad instalado en la casa, que incluía equipos de videovigilancia para controlar los accesos y las operaciones. Fuentes policiales consultadas por LA GACETA destacan que «la vivienda estaba preparada para evitar sorpresas y controlar quién entraba y salía, lo que demuestra el nivel de organización de la red».

Además del cabecilla, fue detenido un colaborador de origen marroquí que participaba en las labores de captación e intermediación. En el registro se intervinieron 15.800 euros en efectivo, un vehículo utilizado para los traslados, un teléfono móvil y abundante documentación que acreditaba los frecuentes desplazamientos. Según las mismas fuentes policiales, la red había generado más de 300.000 euros en los últimos años.

«Este tipo de organizaciones aprovechan la falta de control en las rutas terrestres y la dificultad para identificar a los ocupantes de los vehículos. El hecho de que instalaran cámaras de videovigilancia en la vivienda de El Raal muestra que sabían que estaban cometiendo un delito grave y que intentaban protegerse», explican fuentes de la UCRIF a este medio.

La red tenía previsto ampliar su actividad a otros países de la Unión Europea mediante la adquisición de un vehículo de mayor capacidad, pero la intervención policial lo impidió. Tanto el cabecilla como su colaborador se encuentran en prisión provisional en Francia, acusados de delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros por favorecimiento de la inmigración ilegal.

Fuentes de la Policía Nacional consultadas por LA GACETA advierten de que este tipo de tramas de tráfico terrestre están aumentando en los últimos meses, especialmente en zonas del Levante y el sureste peninsular, donde las mafias aprovechan la menor presión policial comparada con las rutas marítimas. «El transporte por carretera es más barato y más difícil de controlar. Por eso estamos viendo cómo se consolidan estas redes que mueven a inmigrantes ilegales de un país a otro dentro de Europa», señalan.

El desmantelamiento de esta organización demuestra que las redes criminales están adaptando sus métodos y buscando nuevas vías de negocio dentro de la Unión Europea. El hecho de que el líder fuera de origen búlgaro y su principal colaborador de origen marroquí refleja también la internacionalización de estas tramas, que combinan contactos en origen con estructuras logísticas en destino.

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