«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
un informe alertó de que no tenía intensidad suficiente

El Ministerio de Industria advirtió a la DGT en 2019 de que la baliza V16 no garantizaba la seguridad vial

Baliza obligatoria. Redes sociales

El Ministerio de Industria avisó hace seis años a la Dirección General de Tráfico (DGT) de que la sustitución de los triángulos de emergencia por la baliza V16 podía «poner en peligro la seguridad vial». Pese a ello, el organismo dirigido por el director de la DGT Pere Navarro siguió adelante con la medida y desde el pasado 1 de enero obliga a los conductores a llevar este dispositivo luminoso en el vehículo como sistema obligatorio de preseñalización en caso de avería o accidente.

La advertencia figura en un informe elaborado por la Secretaría General Técnica del Ministerio de Industria sobre el proyecto de real decreto impulsado en 2019 para regular las condiciones de los servicios de auxilio en carretera y el uso de dispositivos de seguridad vial. En ese documento, al que ha tenido acceso este diario, la Secretaría General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa (SGIPYME) cuestionaba de forma expresa la eficacia de la baliza V16.

«Este dispositivo luminoso puede no resultar operativo o, al menos, no con la intensidad requerida cuando sea necesario, poniendo en peligro la seguridad vial«, señalaba el informe remitido durante la tramitación de la norma, en la que también participaron los ministerios de Interior, Defensa y Hacienda.

Industria advertía además de que, durante los trabajos técnicos previos para definir las características del dispositivo, la baliza siempre había sido concebida como un elemento complementario a los triángulos de emergencia y no como un sustituto. «Este dispositivo siempre tuvo la consideración de elemento añadido de seguridad a los triángulos, pero en ningún caso sustitutivo de los mismos», recogía el documento.

La DGT ignoró finalmente esas objeciones y eliminó los clásicos triángulos como sistema obligatorio de señalización en carretera. La decisión ha estado rodeada de polémica desde su aprobación, tanto por las dudas sobre la visibilidad del dispositivo como por su escasa implantación real entre los conductores.

El propio informe de Industria insistía en que las especificaciones técnicas previstas para la señal V16 «no son suficientes para garantizar un nivel de seguridad adecuado para las situaciones previstas«. También reclamaba que cualquier sustitución de los triángulos debía garantizar «la luminosidad necesaria para asegurar la visibilidad en cualquier condición climática adversa».

Las advertencias coinciden con una de las principales críticas realizadas por los usuarios desde la implantación del dispositivo. Muchos conductores denuncian que la baliza tiene poca visibilidad, especialmente durante las primeras horas del día o en condiciones meteorológicas adversas.

Además, los últimos estudios reflejan una implantación muy limitada del sistema. Apenas el 17% de las asistencias diarias en carretera se realizan actualmente con una baliza V16 conectada y activada, un dato que evidencia la baja adopción de este dispositivo pese a su obligatoriedad.

La polémica vuelve a situar en el foco a la DGT y al Ministerio del Interior por una medida que el propio Gobierno había cuestionado técnicamente años antes de imponerla a millones de conductores.

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