según la revisión de expedientes de contratación pública
El negocio de las balizas V16 conecta con empresas que se enriquecieron con la venta de mascarillas durante la pandemia
El negocio de las balizas V16 conecta con empresas que se enriquecieron con la venta de mascarillas durante la pandemia
Baliza V16.
Por LGI
9 de enero de 2026

Hasta una decena de empresas cuyos productos de señalización vial han sido avalados por la Dirección General de Tráfico para la venta de balizas V16 participaron durante la pandemia en el suministro de material sanitario. Así lo revela un análisis publicado por The Objective, basado en la revisión de expedientes de contratación pública, registros mercantiles y documentación oficial, que detecta un cruce relevante entre el mercado sanitario activado por el covid y el actual negocio regulado de la señalización vial obligatoria.

Las balizas V16, obligatorias desde el pasado 1 de enero como sustitutas de los triángulos de emergencia, han abierto en España un mercado de gran volumen. Afecta de forma directa a prácticamente todo el parque móvil nacional, en torno a 34 millones de vehículos en circulación. Esa magnitud explica el fuerte interés económico que ha despertado el dispositivo y por qué su comercialización se ha convertido en un negocio estratégico para fabricantes, distribuidores e intermediarios.

El análisis apunta a un elemento clave. El mercado de las balizas V16 no surge de la nada. Se apoya en un entramado previo de proveedores industriales con experiencia en sectores regulados. La DGT no homologa empresas, sino modelos concretos de balizas, lo que permite que compañías con perfiles muy diversos —desde fabricantes de seguridad vial hasta importadores, distribuidores o ferreterías industriales— puedan comercializar dispositivos certificados y, al mismo tiempo, haber operado antes en el ámbito del suministro sanitario.

Ese entramado se activó con especial intensidad entre 2020 y 2021. La emergencia sanitaria forzó a las administraciones a flexibilizar procedimientos de contratación y a buscar proveedores capaces de suministrar con rapidez mascarillas, equipos de protección individual y otros productos esenciales. Empresas con experiencia en importación, logística y suministros técnicos encontraron entonces una vía de entrada al negocio sanitario, tanto mediante contratos públicos como a través de actividad comercial privada.

El cruce entre ambos mercados se articula en dos planos. Por un lado, empresas con actividad acreditada en el suministro sanitario durante la pandemia que, posteriormente, figuran como fabricantes o comercializadoras de balizas V16 avaladas. Por otro, operadores hoy presentes en el mercado de las balizas que durante los años del covid tuvieron relación con el negocio del material sanitario, aunque no siempre como adjudicatarios finales de contratos públicos.

Un caso especialmente claro es el de Wottoline. La empresa figura vinculada a procedimientos públicos de suministro sanitario, con rastro verificable en expedientes relacionados con equipos de protección individual. Durante la pandemia obtuvo al menos 2,6 millones de euros en contratos públicos. Se trata de una compañía con experiencia previa en suministros técnicos y seguridad vial que amplió su catálogo hacia productos sanitarios antes de consolidar su presencia en el mercado de las balizas V16.

Otro perfil significativo es el de Oversun Energy. Constituida inicialmente con un objeto social ligado a las energías renovables, incorporó durante la pandemia la comercialización de mascarillas y otros productos sanitarios y, más tarde, pasó a operar en el mercado de las balizas V16 conectadas. No consta como adjudicataria de contratos públicos sanitarios, pero su trayectoria ilustra el tránsito entre nichos regulados que caracteriza a este grupo de empresas.

En una posición similar se sitúan Erum Vial y PMK Grupo, fabricantes del ámbito de la seguridad vial que durante los años del covid tuvieron relación con el suministro de material sanitario, principalmente EPI. No figuran como adjudicatarios de contratos públicos de mascarillas en los registros centrales revisados, pero sí como operadores activos en mercados próximos al sanitario en un periodo de demanda excepcional.

Proveedores fronterizos y distribución industrial

También aparecen empresas especializadas en protección laboral y seguridad industrial, como ISSE Safety y Trafic Safety. Se trata de sectores fronterizos con el ámbito sanitario que funcionaron como vía natural de entrada al suministro de equipos de protección individual durante la pandemia.

El grupo se completa con operadores de distribución y ferretería industrial como Ferretería Ferayu, Pasai o Distribuciones Escudero Fijo. Estas compañías acumulan decenas de contratos públicos en distintos ámbitos y durante la pandemia participaron en licitaciones o suministraron material de protección. No siempre existe adjudicación pública directa de mascarillas en 2020 y 2021, pero sí una relación objetiva con el suministro sanitario en sentido amplio y, posteriormente, con la comercialización de balizas V16.

Este matiz resulta esencial para interpretar correctamente los datos. No todas las empresas lograron contratos públicos sanitarios ni el volumen de negocio fue homogéneo. El análisis no sostiene eso. Lo que sí constata es un patrón común: compañías con capacidad logística, experiencia en suministros y diversificación de catálogo que operaron en el mercado sanitario durante el covid y que, más tarde, aparecen en el negocio de las balizas V16, impulsado por un cambio normativo de enorme impacto económico.

Desde el punto de vista territorial, la Comunidad Valenciana concentra varios de estos casos, en coherencia con su peso industrial en plásticos, electrónica y suministros técnicos. Madrid y Cataluña presentan también ejemplos relevantes, aunque en estos territorios la contratación sanitaria estuvo más centralizada, lo que reduce la visibilidad de proveedores periféricos en los registros públicos.

El balance final dibuja un escenario más complejo que el relato simplificado. El mercado de las balizas V16 no se limita a un núcleo cerrado de fabricantes, sino que se construye sobre un entramado previo de proveedores industriales que ya demostraron durante la pandemia su capacidad para adaptarse con rapidez en contextos de emergencia. Empresas que, analizadas en conjunto, resultan más relevantes de lo que aparenta una lectura superficial de su trayectoria.

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