El número de inmigrantes mayores de 65 años que han obtenido autorización de residencia en España por la vía del arraigo familiar ha experimentado un crecimiento exponencial hasta registrar un incremento del 3.480% en apenas tres años, según datos procedentes del Observatorio Permanente de la Inmigración, organismo dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, según avanza este domingo The Objective.
De acuerdo con estas cifras, la presencia de este grupo de edad en las estadísticas oficiales había sido históricamente reducida. No obstante, a partir del año 2022 se observa una tendencia sostenida al alza, que rompe con la dinámica previa y sitúa el total de beneficiarios por encima de las 42.000 personas a cierre de diciembre de 2025.
El incremento se concentra principalmente en el ámbito del arraigo familiar, que constituye la principal vía de «regularización» para este segmento poblacional. Este cambio coincide temporalmente con la modificación del reglamento de extranjería aprobada en 2022, que introdujo una ampliación de los supuestos de acceso y facilitó los procedimientos para la «regularización» de ascendientes de ciudadanos españoles.
En términos de distribución por nacionalidades, los datos reflejan un predominio claro de países iberoamericanos. Colombia encabeza el listado con 8.270 inmigrantes, lo que representa aproximadamente el 17% del total. Le siguen Venezuela, con 7.990 casos (16,6%), y Perú, con 4.927 (10,3%). En conjunto, estos tres países concentran cerca de la mitad de las autorizaciones concedidas en este grupo de edad.
Fuera del ámbito latinoamericano, Marruecos destaca como el principal país de origen, con 4.395 inmigrantes (9,1%). También figuran Cuba, Ecuador y Argentina con porcentajes relevantes. En un segundo nivel se sitúan nacionalidades como Honduras, Brasil, México y Chile, con proporciones que oscilan entre el 1% y el 2%.
El arraigo familiar constituye una autorización de residencia temporal por circunstancias excepcionales que permite a los extranjeros residir y trabajar en España durante un periodo de cinco años. Este permiso puede solicitarse sin necesidad de visado previo y está dirigido a familiares directos de ciudadanos españoles, incluyendo progenitores de menores con nacionalidad española, cónyuges o ascendientes a cargo.