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Las acusaciones piden prisión permanente revisable para ella

El padre de la niña de cuatro años asesinada por su madre en San Juan Despí: «La asesina era retorcida, manipuladora y narcisista»

Juicio a Cristina Rivas, la mujer confesó matar a su hija Yaiza en Sant Joan Despí (Barcelona) para quien las acusaciones piden prisión permanente revisable. En la Audiencia de Barcelona el lunes 13 de mayo de 2024.

El padre de Yaiza, la niña de 4 años asesinada por su madre (que intentó suicidarse y acabó confesando) el 31 de mayo de 2021 en Sant Joan Despí (Barcelona) ha asegurado este martes ante el juez: «Cuando se muere un hijo te mueres con él».

Ante el jurado popular y el tribunal de la Audiencia de Barcelona que juzga el caso, en el que las acusaciones piden prisión permanente revisable para la madre, el padre ha explicado que está en tratamiento psicológico desde entonces.

El padre de Yaiza ha relatado que conoció a la acusada con 19 años en el instituto y que, con los años, compraron un piso juntos, aunque pasado un tiempo dejaron la relación. «Hay unos cinco años en los que no sabemos nada del uno y del otro, y alquilo el piso. Por temas del piso, a los cinco años, tengo que hablar con ella, y empezamos a hablar y decido darle una segunda oportunidad y volver al piso juntos y tener una hija», ha explicado.

Ha dicho que en ese momento «todo era maravilloso» pero, cuando tuvieron la hija, ella volvió a manipularle y acabaron dejando la relación. «Ella se inventaba cosas, me mentía, me manipulaba para hacerme sentir mal. Tú piensas: ‘A lo mejor cambia la gente’, pero vi que no. Cuando nació nuestra hija volvió ese carácter oscuro suyo que tiene», ha lamentado.

También ha tachado a su expareja de «retorcida, manipuladora, narcisista, egocéntrica» y que, cuando está mal, no puede tener alguien al lado a quien le salgan mejor las cosas, en sus palabras.

Tras idas y venidas, su última separación fue cuando Yaiza tenía dos años y, al cabo de un tiempo, estableció una amistad con otra mujer, que acabó siendo su pareja. «Me acosó. Venía a mi comunidad, venía hasta mi piso. Tuve acoso por móvil. Un día me puso el pie en la puerta para que yo no pudiera cerrarla», ha relatado, y al ser preguntado sobre el motivo por el fiscal Félix Martín, ha dicho que quería volver con él.

Un día la mujer le dio una carta en que le pedía otra oportunidad, e incluso le dijo que tenía cáncer de útero para que él cediera: «Qué casualidad que sólo lo sabía yo». El padre intentaba tener una relación cordial con la mujer, y unos días antes del crimen, el 28 de mayo, la mujer hasta le dijo que «quería darle un hermanito a la niña».

El día de los hechos, el 31 de mayo, le tocaba a él ir a buscar a la menor al colegio y, cuando llegó, le dijeron que no había ido, por lo que llamó a la madre —que no le cogió el teléfono— y después a su suegra para preguntarle si estaba con ella. «Yo pensé que quería joderme otra vez porque la rechazaba, y que se había ido con la niña», ha dicho, y fue a la comisaría de los Mossos para denunciarla, pero su suegra le llamó para decirle que las había encontrado muertas.

La madre de la acusada ha relatado ante el juez que le dijo la noche anterior a los hechos que no preparara la cena para ella y su hija, que se iban a un McDonalds a cenar, y al volver hablaron pocos minutos y se fueron a dormir. Al ser preguntada por si esa noche escuchó algún ruido, ha respondido: «Lo he pensado muchas veces, pero no escuché nada».

«Entré en la casa, entré en la habitación. La persiana estaba bajada. Yo encendí la luz y lo primero que vi fue a la niña. Ella estaba en una punta y la niña en el centro. Tenía marcas en el cuello. No sé qué tenía en la boca, no vi nada más. Salí de allí chillando como una loca y empecé a dar golpes», ha expresado. «¿Cómo iba a pensar que iba a ser capaz de asesinar su hija?», se ha preguntado la mujer, que ha dicho que pensaba que la madre de Yaiza también estaba muerta cuando las encontró. Ha asegurado que desde entonces no ha hablado ni ha visitado a su hija en prisión: «Me da igual que sea mi hija o quien sea. Quien hace un acto como este, para mí… No sé», y ha manifestado que siente odio hacia su hija.

Fueron dos enfermeras las primeras en conocer la confesión, cuando entraron a la habitación del Hospital Moisès Broggi donde se encontraba la mujer para asistirla y lavarla: «Durante la noche estuvo semiinconsciente y muy grave, pero a medida que fue pasando la noche fue recuperando la consciencia», ha declarado una de ellas ante el juez.

«Antes de entrar ya vimos que estaba más despierta. Fingía estar inconsciente. Abrió los ojos, nos vio, vio a la policía y cerró los ojos. Entonces empezamos a hablarle y nos fue contestando. Vimos un tatuaje que llevaba con el nombre de Yaiza, y nos dijo que era el nombre de su hija de cuatro años», ha detallado.

Al preguntarle dónde estaba la niña, la mujer les respondió textualmente que no estaba, que la había matado, que le había dado dos pastillas y que luego la había ahogado con una bolsa. «No dábamos crédito. Le preguntamos el porqué, y nos dijo que la niña le había dicho que le gustaba más estar en la otra casa, en referencia a la de su padre».

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