«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El PSOE pierde uno de sus feudos

El PP aceptará el voto de una concejal tránsfuga del PSOE para recuperará la Alcaldía de Lugo tras 27 años de gestión socialista

Candia y Reigosa, en la comparecencia conjunta del día que presentaron la moción de censura. Europa Press

El PSOE pierde Lugo tras 27 años de poder por la maniobra de una exconcejal socialista que entregará la Alcaldía al PP en una moción de censura cargada de máxima tensión política y acusaciones de «traición».

La hegemonía socialista en la ciudad amurallada llegará a su fin cuando la edil no adscrita María Reigosa apoye la moción impulsada por los populares para investir como alcaldesa a la candidata del PP, Elena Candia. El movimiento supone un golpe de enorme impacto para el socialismo gallego, que pierde uno de sus grandes bastiones municipales después de casi tres décadas de gobiernos ininterrumpidos.

El terremoto político se produce tras una legislatura marcada por la inestabilidad interna. La exalcaldesa Lara Méndez abandonó el cargo en 2024 para incorporarse a la candidatura autonómica liderada por José Ramón Gómez Besteiro. Su sustituta, Paula Alvarellos, falleció en 2025 a causa de un infarto. Poco después también murieron los concejales Pablo Permuy y Olga López, ambos tras luchar contra el cáncer.

El actual alcalde, Miguel Fernández, considera que la maniobra de Reigosa vulnera los principios democráticos y asegura que la situación «va a quedar en la memoria colectiva como una cacicada y una injusticia». El regidor admite que la actitud de la edil le sorprendió «relativamente», aunque reconoce que en los últimos meses ya se había desmarcado de la disciplina del grupo socialista.

Según Fernández, la concejala «votaba en consonancia con los postulados del Partido Popular o directamente por libre», hasta el punto de que el Ejecutivo local detectó un distanciamiento cada vez mayor. El alcalde sostiene además que Reigosa le aseguró personalmente que sería «el primero» en conocer cualquier decisión relacionada con una posible moción de censura.

La tensión política se ha disparado en Lugo desde que se anunció el acuerdo entre la exsocialista y el PP. El teniente de alcalde y líder local del BNG, Rubén Arroxo, calificó la operación de «auténtica infamia».

Arroxo fue todavía más duro con la edil no adscrita, a la que definió como «una traidora». A su juicio, la decisión responde a intereses personales y al descontento de la concejal por no haber obtenido determinados cargos dentro del Gobierno local. «Me parece algo rastrero», zanjó el dirigente nacionalista.

Frente a las críticas de PSOE y BNG, el PP defiende la legitimidad absoluta de la moción de censura y recuerda que fue la fuerza más votada en las elecciones municipales de 2023.

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