
Una vez más, el bipartidismo se ha escenificado en Melilla esta semana, después de que todos los grupos, incluido el PP que gobierna la ciudad autónoma con mayoría absoluta, hayan rechazado una petición de VOX de prohibir el uso del burka y del niqab (en realidad, cualquier prenda que cubra el rostro de las personas) en espacios públicos.
El Pleno de la Asamblea de Melilla debatió la moción durante un debate en el que el portavoz de VOX, José Miguel Tasende, explicó que la moción pretende garantizar la identificación de las personas en espacios públicos y afirmó que el uso del burka en la vía pública «dificulta la convivencia».
«¿De verdad creen que todas las mujeres que usan burka lo hacen voluntariamente?«, preguntó Tasende, quien negó con rotundidad que la moción presentada por su grupo quisiera atentar contra la religión musulmana.
El diputado insistió en que la cultura que VOX defiende admite todo tipo de creencias religiosas y formas de vida, con el límite de la libertad de los demás y la seguridad de todos. Sorprendentemente, la consejera de Igualdad (PP), Marta Fernández de Castro, dijo que la moción era «desafortunada» y que, desde el Gobierno regional (que dispone de mayoría absoluta), no podían avalar la propuesta por «responsabilidad institucional y respeto a los principios constitucionales».
Por su parte, la diputada del partido de orientación comunista y musulmán, partidario de estrechar lazos con Marruecos, Coalición por Melilla (CpM), Dunia Almansouri, calificó la propuesta de VOX como un intento de disfrazar de feminismo una medida que, según ella, «contiene elementos de islamofobia y racismo», ya que busca estigmatizar determinadas prácticas religiosas y culturales.