El grupo parlamentario del Partido Popular en el Congreso firmó en septiembre del año pasado un acuerdo con el PSOE y con todos sus socios separatistas y proetarras en el que asumía que «el cambio climático es uno de los desafíos más urgentes y trascendentes» para la sociedad.
«Sus efectos afectan tanto a los ecosistemas naturales, como a la salud, la economía, el bienestar y la prosperidad de las personas», recogió el pacto, promovido por Mandato por el Clima. «Asumimos la necesidad de mitigar y adaptar nuestras sociedades a los efectos de la crisis climática y a tomar las medidas necesarias para hacer posible una transición inteligente y justa (…). Aplicaremos medidas urgentes para la adaptación de la sociedad y la economía cambio climático».
«Los impactos del cambio climático se intensificarán y acabarán perjudicando a todos los ámbitos (…), muy especialmente a las comunidades más vulnerables y a los distintos sectores socioeconómicos», señalaba esta declaración de las Cortes «ante el desafío del cambio climático», que entre sus puntos recogía el reconocimiento de que «la crisis climática exige una acción conjunta y coordinada de todas las instituciones y la sociedad civil». El grupo parlamentario VOX, el único que disiente del fanatismo climático, no lo apoyó.
«Tendremos en cuenta las políticas climáticas junto al análisis de su impacto ambiental, social y económico en las decisiones y acuerdos que se tomen en el Congreso», reza también el documento. La firmante del PP fue Paloma Martín, la reciente nueva portavoz adjunta en el Senado. Por parte de Bildu firmó Oskar Matute, y por parte de Sumar, el comunista Enrique Santiago.