«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
los pagos se hacían en efectivo pese a que las normas internas lo prohíben

El PSOE pagó en efectivo y sin control de gastos a Cerdán, Ábalos y Koldo durante años

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al diputado del Grupo Mixto, José Luis Ábalos. Europa Press

Entre 2018 y 2025, la dirección del PSOE en Ferraz incumplió de forma reiterada su propio Código Ético al no fiscalizar más de una treintena de gastos de representación realizados por Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García Izaguirre. Así lo confirman documentos internos del partido y fuentes socialistas que reconocen que, durante años, los controles sobre los desembolsos superiores a 600 euros semanales o 1.500 mensuales simplemente no se aplicaban. Los pagos, además, se seguían realizando en efectivo, al menos hasta octubre de 2024, pese a las normas internas que lo prohibían.

Los comités federales de los tiempos de Felipe González eran recordados por sus intensos debates y por la imagen de los dirigentes socialistas pasando por dos mesas antes de participar: una para acreditarse y otra para cobrar, en metálico, los gastos de desplazamiento. Los sobres con billetes se preparaban directamente en la sede de la calle Ferraz, 70, una práctica que sobrevivió hasta los primeros años de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando el entonces secretario general decidió eliminarla.

Pero el uso del dinero en efectivo no desapareció del todo. Según ha confirmado El Mundo, los pagos de representación continuaron realizándose en metálico durante los gobiernos de Pedro Sánchez. El Código Ético del PSOE fijaba límites claros para controlar este tipo de gastos, pero la cúpula socialista los vulneró al menos 32 veces, especialmente en el caso de Cerdán, junto al exministro Ábalos y a Koldo García, implicado en la trama de corrupción que investiga la Guardia Civil.

El documento, vigente desde 2014, establece que todos los gastos que superen los 600 euros semanales o 1.500 euros mensuales deben ser comunicados y aprobados por la dirección correspondiente. Cuando el implicado ocupa un cargo relevante —como secretario general o de Organización—, el texto exige que la decisión sea adoptada sin su presencia y elevada al nivel superior. Sin embargo, según reconocen exdirigentes de Ferraz, “esas reuniones nunca se celebraron”. Los gastos se liquidaban “de manera automática” y la aprobación dependía únicamente del criterio del gerente.

Desde la actual dirección del PSOE admiten que si Ábalos o Cerdán presentaron facturas impropias, lo hicieron “amparándose en su jerarquía”, ya que el secretario de Organización “es el jefe directo del gerente” y, por tanto, nadie podía fiscalizar sus decisiones. “Si el gasto era de 600 euros, se aprobaba y punto”, explican las mismas fuentes.

Los documentos internos demuestran que Cerdán superó los límites del Código Ético en 24 ocasiones entre 2018 y 2025: 19 veces por exceso mensual y cinco por rebasar el tope semanal. En diciembre de 2018 declaró 1.750 euros; en junio de 2019, 2.057; en octubre de 2021, 3.111; y en junio de 2022, 3.263. También repitió la práctica en 2023, 2024 y 2025. En seis casos, además, efectuó nuevas liquidaciones en menos de una semana, llegando incluso a sobrepasar el límite de 1.000 euros en efectivo que marca la ley antiblanqueo.

Dos pagos a nombre de Koldo García también debieron ser revisados, según la literalidad del Código Ético. El primero, el 7 de febrero de 2018, fue de 2.226 euros; el segundo, el 19 de junio de 2019, alcanzó los 2.928 euros. Este último coincide con el sobre cuya fotografía figura en el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

En el caso de José Luis Ábalos, la obligación de abstenerse en la aprobación de sus propios gastos tampoco se cumplió. Entre 2017 y 2018 se registran seis pagos —en septiembre, octubre y diciembre de 2017, y en mayo, junio y julio de 2018— sin constancia de revisión interna.

La documentación refleja un patrón constante: mientras el PSOE presumía de transparencia y de control ético, en su propia sede se liquidaban gastos en efectivo y sin fiscalización, en flagrante incumplimiento de las normas que los propios dirigentes habían aprobado.

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