La Dirección General de Tráfico —DGT— está incorporando cada vez más restricciones a la conducción de los mayores de 65 años cuando renuevan el permiso de conducir, un trámite que para este colectivo debe realizarse cada cinco años, frente a los diez años establecidos para el resto de conductores, según El Debate.
Los mayores de 65 años llevan tiempo en el centro del debate sobre seguridad vial. Las estadísticas reflejan que se trata, en general, de un colectivo prudente al volante y con un grado relativamente bajo de siniestralidad. Sin embargo, cuando sufren accidentes, su tasa de mortalidad es más elevada, en parte por la mayor vulnerabilidad física y por la presencia de patologías crónicas asociadas a la edad.
En ese contexto, la DGT aprovecha el proceso de renovación del carné para introducir limitaciones específicas a determinados conductores mayores, en función de los resultados del reconocimiento médico y psicotécnico.
Según la empresa de formación Formaster, la restricción más habitual está relacionada con la visión y representa alrededor del 80% de las limitaciones aplicadas. Estas medidas buscan compensar la pérdida de agudeza visual o reducir riesgos derivados de los deslumbramientos, especialmente durante la conducción nocturna.
Una de las restricciones más frecuentes consiste precisamente en permitir conducir sólo de día. De esta forma, el conductor puede seguir utilizando el vehículo para sus desplazamientos cotidianos, pero queda limitado en horarios de menor visibilidad o mayor riesgo.
Otra de las limitaciones habituales impide alejarse más de 50 kilómetros del domicilio. En teoría, esta restricción permite a los mayores conservar autonomía para acudir al centro de salud, realizar gestiones o visitar a familiares cercanos, pero les impide realizar trayectos largos.
También puede establecerse un límite específico de velocidad, de modo que el conductor no pueda superar los 80 o 90 kilómetros por hora, una cifra inferior a los límites genéricos de muchas carreteras españolas.
Todas estas restricciones quedan reflejadas en la parte trasera del permiso de conducir mediante códigos específicos, de forma similar a las indicaciones que obligan a conducir con gafas, lentillas u otras adaptaciones.