En el año 2004, España decidió frenar la convalidación directa de los permisos de conducir expedidos por Marruecos después de detectar numerosas irregularidades en estos documentos. La medida llegó tras comprobarse la existencia de carnés falsificados y de permisos obtenidos en condiciones cuestionadas por las autoridades españolas.
Durante años, el sistema marroquí fue señalado como un punto débil en materia de homologación. A los documentos presuntamente falsos se sumaban permisos que, según las sospechas trasladadas entonces, podían conseguirse mediante el pago de una tasa, sin pasar por un proceso de examen equiparable al español.
Otro de los problemas detectados afectaba a ciudadanos marroquíes residentes en España. Algunos viajaban puntualmente a Marruecos para obtener allí el carné y, al regresar, solicitaban su canje por el permiso español. Esa práctica llevó al Gobierno español a endurecer el control y a suspender la convalidación automática.
La situación cambió años después, en un contexto de acercamiento entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Rabat. En 2024, la Dirección General de Tráfico volvió a flexibilizar el procedimiento para los titulares de permisos marroquíes, después de que Marruecos informatizara y profesionalizara su sistema de carnés de conducir.
Ese nuevo marco permite a la DGT intercambiar información con las autoridades marroquíes para comprobar la autenticidad de los datos aportados por los solicitantes. Con esa verificación telemática, el canje se ha convertido en un trámite mucho más ágil para quienes cumplen los requisitos.
En la práctica, un ciudadano marroquí con permiso válido de su país puede solicitar el carné español sin acudir físicamente a una oficina de Tráfico, siempre que el expediente supere los controles correspondientes. El procedimiento puede realizarse de forma telemática y depende del contraste de información entre ambos Estados.
La principal limitación afecta a los marroquíes que ya residen en España. En esos casos, no se permite viajar a Marruecos para obtener allí el permiso y después canjearlo al regresar. La DGT exige que esas personas se examinen en España, con el fin de evitar las prácticas irregulares que se habían detectado en etapas anteriores.
Ese requisito ha generado un nuevo problema para muchos conductores. La barrera del idioma dificulta que algunos puedan superar las pruebas españolas, lo que ha llevado a parte de ellos a seguir conduciendo con el permiso marroquí sin haberlo convalidado.
El carné expedido por Marruecos sólo tiene validez durante seis meses en España para quienes se encuentran en situación de tránsito. Una vez superado ese plazo, conducir sin haber obtenido el permiso español equivale a circular sin carné reconocido, una infracción sancionada con 500 euros.
Esta situación afecta, según las estimaciones citadas, a más de 40.000 marroquíes residentes en España. El malestar ha desembocado en protestas y concentraciones, algunas de ellas dirigidas contra la DGT y la Embajada de Marruecos, para reclamar una solución a un problema que continúa generando polémica.