¿Por qué los políticos europeos no frenan la inmigración ni deportan a los ilegales, aunque su población se lo reclama? Porque la diversidad es una creencia fundamental de su ideología, común a socialistas, populares, liberales y verdes; porque el empresariado y sus patrocinadores les piden más inmigrantes “para pagar las pensiones”; porque algunos se enriquecen con ella; y porque la mayor parte del electorado de sus países aún les sigue apoyando, a pesar de que proteste.
¿Por qué los líderes de los países americanos, africanos y asiáticos no detienen la inmigración? Igual que les ocurre a los europeos, porque ganan mucho con ella. Se marchan individuos que podrían lanzarse a protestas y motines; a muchos de ellos les cobran por salir de su país; obtienen influencia en los lugares de destino gracias a las nacionalizaciones; reciben «donativos» de Estados y ONG y ayuda al desarrollo por importe de miles de millones de euros; y, encima, remesas que envían los inmigrantes a sus familias.
Marruecos tiene a cinco millones de sus súbditos viviendo en Francia, España, Bélgica, Países Bajos y otras naciones europeas; sólo en España son más de un millón. Una de las ventajas para el sultán y el majzén es que reciben miles de millones de euros enviados por esta diáspora. La Oficina de Cambio de Divisas del gobierno marroquí ha revelado que las remesas de los marroquíes residentes en el extranjero superaron los 12.400 millones de dólares a finales de 2025, casi un 8,5% del PIB del sultanato, que se acerca a los 150.000 millones de dólares.
En 2025, de España salieron 12.207 millones de euros, según el Banco de España, incluidos los miembros de la UE (729 millones). De la misma manera que aumenta la inmigración, crecen las cantidades de dinero que emigran de España. En 2022, las remesas totales fueron 10.058 millones. En cambio, en 2013 quedaron por debajo de los 4.300 millones. Es decir, en doce años casi se ha triplicado la cantidad.
Entre 2013 y 2025, Marruecos ha pasado de quinto país de destino de las remesas enviadas desde España a ser el segundo. El año pasado, 1.589 millones de euros españoles (¿cuántos de ellos provienen de los pagos de IMV y subsidios autonómicos?) se transfirieron al país de Mohamed VI.
El primer país receptor de remesas en 2025 fue Colombia, con 2.022 millones de euros; después, viene Marruecos; y a continuación Ecuador, con 986 millones, República Dominicana, con 771 millones y Paraguay, con 693 millones. A Pakistán, república islámica con la que España no tiene ningún vínculo, volaron 599 millones. Al repasar los informes anteriores del Banco de España, se ve que entre 2021 y 2025, los marroquíes residentes en España mandaron a su país casi 7.100 millones de euros.
Este río de dinero sirve para que los marroquíes que lo reciben se construyan casas, compren tierras, electrodomésticos y coches, paguen tratamientos médicos y educación y hasta abran negocios.
La otra gran fuente de ingresos y de empleo en Marruecos es la droga. Los informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) señalan a Marruecos como el mayor productor mundial de resina de cannabis, con el 70% del total. Además, las rutas de tráfico para el traslado a Europa de hachís y de cocaína atraviesan España y Bélgica. El puerto de Amberes, en Bruselas, se ha convertido en un epicentro del contrabando, donde cada año toneladas de droga cruzan las fronteras ocultas en contenedores de supuestos productos legales, como conservas o harina de pescado.
En un país donde la Gendarmería y el Ejército son tan poderosos, la inmigración ilegal y el narcotráfico no pueden desarrollarse sin la colaboración del Estado. Todo el mundo lo sabe, pero a nadie de los que mandan en España y la UE le importa.