
Alejandro Envoro Ovono, socio de Plus Ultra en la ruta Madrid – Malabo y alto cargo del dictador Teodoro Obiang, estuvo vinculado a la llegada a Guinea Ecuatorial de un cargamento militar procedente de España en 2021 que había sido declarado falsamente como material deportivo para evitar controles, según ha avanzado El Español.
La operación salió adelante gracias a que el envío fue clasificado por la Aduana española dentro del denominado «circuito verde», el nivel más bajo de supervisión, que permite el despacho automático de la mercancía sin inspecciones físicas ni revisiones adicionales de la documentación. Según los papeles y comunicaciones internas consultadas por este periódico, el contenedor figuraba como un conjunto de artículos relacionados con el gimnasio y la cultura física.
El traslado se formalizó administrativamente en la Aduana del Puerto de Barcelona, aunque la mercancía terminó embarcando desde Algeciras el 21 de abril de 2021. En total se declararon 592 bultos repartidos en tres contenedores, con un peso bruto superior a las 17 toneladas y un valor aproximado de 140.000 euros.
Sin embargo, todo cambió cuando el cargamento llegó a Malabo. Allí, tras un incidente con uno de los contenedores, las autoridades ecuatoguineanas descubrieron que en su interior había armamento. Pese a la gravedad del hallazgo, el episodio no tuvo consecuencias públicas ni derivó en responsabilidades judiciales, y el asunto se diluyó rápidamente.
Envoro Ovono es senador, dirigente histórico del partido único y una figura influyente dentro del régimen encabezado por Teodoro Obiang Nguema Mbasogo. Su peso político y empresarial le ha permitido operar durante años con una amplia capacidad de maniobra. Además, dirige Punta Europa Aviación, una compañía presentada como la primera aerolínea privada del país, aunque nunca llegó a obtener el Certificado de Operador Aéreo obligatorio.
A pesar de esa carencia, la empresa vendía billetes y gestionaba equipajes en colaboración con Plus Ultra, que aportaba aeronaves y tripulación para los vuelos entre España y Guinea Ecuatorial. La conexión Madrid-Malabo se convirtió en el eje central de ese modelo operativo, mientras Punta Europa asumía la logística en destino con el beneplácito de las autoridades locales.
Los documentos, audios y correos revisados también recogen conversaciones privadas en las que el propio Envoro reconoce el error estratégico del envío. En una grabación afirma que introducir ese tipo de material en su país podía interpretarse como una «declaración de guerra». En otra conversación, sostiene que el cargamento no tenía relación con el proyecto empresarial y admite que su posición dentro del régimen contribuyó a que el asunto quedara sin consecuencias.
Parte de esa versión procede de grabaciones realizadas por María Cristina Mikue Obiang Nchama, una de sus esposas, quien relata cómo al descargar los contenedores se detectaron objetos de uso militar y se notificó al Ministerio de Defensa ecuatoguineano. Según sus palabras, se intentó frenar la repercusión pública del hallazgo, especialmente ante el eco que estaba teniendo en redes sociales.